· Acumula premios, gags ingeniosos y mensajes tendenciosos. «Modern Family», en 6ª temporada, es una de esas series que no deja indiferente a nadie.

  • Creadores: Christopher Lloyd, Steven Levitan
  • País: Estados Unidos
  • Intérpretes: Sofía Vergara, Ed O´Neill, Ty Burrell, Julie Bowen, Nolan Gould, Ariel Winter
  • Duración: 6 temporadas; 122 capítulos (22 minutos cada uno)
  • Emisión en España: Antena 3, Fox y Neox
  • Calificación: +16 años (D)

Talento con trampa

En los 5 años de emisión de Modern Family esta sitcom no ha dejado de recibir premios y elogios de crítica y público. 23 Emmys, un Globo de Oro, 4 premios AFI consecutivos al mejor programa del año… Los creadores Christopher Lloyd y Steven Levitan (Devolvemos la conexión, Fraiser) han dado con una formula ingeniosa que tendrá al menos 6 temporadas.

El formato elegido para esta comedia televisiva tiene unos precedentes muy claros. Desde que Peter Jackson filmase esa pequeña obra maestra titulada La verdadera historia del cine (1995) el falso documental ha dado mucho de sí en el cine de los últimos años: El proyecto de la Bruja de Blair, Paranormal activity, Impostor, Chronicle. También en televisión la adaptación de técnicas documentales ha tenido mucha repercusión, especialmente en las comedias: Parks and Recreation, The Office, Modern Family.

El argumento de esta serie gira en torno a tres familias relacionadas entre sí: Jay Pritchett (el abuelo) que está casado una mujer colombiana mucho más joven, Claire y Phil (un matrimonio joven con 3 hijos) y Mitchell, que mantiene una relación homosexual con Cameron, con el que lleva 5 años relacionado. Ambos intentaran formar una familia “moderna” adoptando un par de niños.

El piloto de esta serie es un auténtico prodigio. La facilidad de los personajes para caer simpáticos desde el primer minuto es innegable. Hay ingenio, buenos actores y una apariencia de serie para toda la familia muy atractiva. El patético padre que intenta ser el perfecto superhéroe americano, la madre histérica, el adolescente obeso e ingenuo, la latina exagerada, el homosexual melodramático… Todos los personajes son de manual para podernos reír de ellos gracias a situaciones muy ingeniosas en ambientes típicamente americanos (la barbacoa familiar, el partido de baseball, el día de compras en unos grandes almacenes).

Aunque es verdad que el paso de capítulos acaba desgastando la fórmula original, hay que reconocer que los guionistas son muy hábiles para entretener y, a la vez, dar unos mensajes muy claros a los jóvenes que vean la serie. Con una didáctica muy divertida logran bombardear al indefenso espectador con argumentos sentimentales que se aceptan fácilmente gracias al inteligente sentido del humor.

En el citado episodio piloto llama la atención la tronchante (y epidérmica) escena final en que el abuelo acepta que su hijo homosexual haya adoptado una niña vietnamita. No hay un discurso muy complejo, simplemente un gag sensacional, fácil de entender y digerir. Dice el abuelo en voz en off: “Somos de mundos tan diferentes y a la vez somos tan parecidos. El amor es lo único que une nuestras vidas”.

A pesar de esta evidente propaganda los creadores intentan desmarcarse de cualquier etiqueta que pueda distanciar a un determinado tipo de público. En una misma entrevista Christopher Lloyd afirmaba: “No queremos hacer una declaración de política abierta” poco antes de reconocer que con el reconocimiento de los enlaces homosexuales del Tribunal Supremo de Estados Unidos: “se ha abierto una puerta en la vida de Cam y Mitchell que antes estaba cerrada. ¿No sería muy tentador pensar en caminar por ella? Pensamos que muchas parejas gays están decidiendo si quieren casarse ahora que es posible para ellos”. No parece menos oportunista la declaración de la familia Obama afirmando que Modern family es su serie favorita.

La serie tiene numerosos cameos que van desde Edward Norton, Chazz Palminteri, Matt Dillon o Elizabeth Banks al mismísimo Kobe Bryant. Pero lo esencial es la veracidad que transmiten los protagonistas, capaces de disfrazar a base de talento el histrionismo de sus caracteres.    

Claudio Sánchez