Rectify: Nacida en Sundance

Su destino parecía marcado, pero finalmente su con­dena fue revisada después de 20 años en la cárcel y un durísimo tiempo de espera en el corredor de la muerte. Pero el regreso a casa de Daniel Holden (Aden Young) no será nada sencillo. Hay demasiada gente que piensa que debería haber muer­to. Comienza un duro período de vecinos que mi­ran con recelo, detectives que reabren un caso cerrado y un preso que no consigue que su cabeza aban­done el corredor de la muerte.

En 1980 Robert Redford creó lo que en principio era el instituto cinematográfico de Sundance, que en 1983 pasó a convertirse en el Festival de Cine In­dependiente más importante del mundo. En este cer­tamen se descubren jóvenes directores norteamericanos, como fueron en su día Quentin Tarantino o los hermanos Coen. Sin embargo, en los úl­timos años el Festival ha tenido más fama que pres­tigio. Algo parecido a lo que le ha sucedido al pro­pio Redford. Por este motivo, la aparición de es­­ta notable serie producida por Sundance Channel es una muy buena noticia.

Fiel al estilo del Festival, Rectify está apoyada en ar­tistas con mucho talento pero todavía con poco nombre en la industria norteamericana. El creador es el ac­tor Ray McKinnon (Georgia, EE.UU., 1957), que peleaba con Clooney en la excelente O Brother! (2000). Menos famoso fue el Oscar que ganó en 2001 por el cortometraje The Accountant. En Rectify ha dirigido el piloto de esta serie y escrito el guión con el poco prometedor Graham Gordy (El gurú del buen rollo) y el primerizo Michael D. Fuller.

Con estos mimbres no parecía que Rectify fuese a dar la campanada. Pero así ha sido. Estamos ante una serie muy bien escrita y rodada. La interpretan ac­tores de segunda fila que aprovechan una historia bien dimensionada: 6 capítulos.

Rectify tiene un capítulo, el segundo, titulado Sexual peeling, que es un sórdido despropósito en el que se mandan a paseo la sutileza y los matices. Y con­viene advertirlo, porque el primer capítulo es ex­celente y los cuatro restantes tienen muy buen ni­vel. Hay mucho que contar y McKinnon se toma su tiempo con un vigor visual sorprendente.

Los comienzos y los finales de capítulo son brillantes. Muy originales resultan los créditos (unas fotos cortadas en plano que cobran vida como los re­cuerdos en la mente de los protagonistas). La música de Gabriel Mann (Modern family, Diseñando a Jane) aporta un toque sureño que le sienta muy bien a la historia.

Los flashbacks de Daniel en el corredor de la muer­te son poderosos y marcan el ritmo dramático de cada capítulo. La serie reabre así de una manera bas­tante inteligente el debate de la pena de muerte y aborda otros asuntos muy propios de la vida norteamericana: la venta de armas, los jurados popula­res o la explotación de los medios de comunicación de los casos escabrosos (la escena de Daniel y su ma­dre “encarcelados” en su propio coche mientras son atacados por una jauría de periodistas desalma­dos es muy sugerente).

La serie sabe evitar los charcos típicos del “Sundance Style”: tenebrismo exacerbado de las tramas, cier­ta pedantería visual del director que quiere mar­car su película en cada plano y un profundo nihilismo de fondo. Rectify da mucha más libertad al es­pectador, expone los temas con mayor complejidad y convierte la contención narrativa en un recurso vibrante, de forma similar a lo que ocurre en se­ries como The Killing, Justified y Breaking Bad. Hay más interés por los personajes y el diálogo que por los tiroteos y persecuciones.

Calificación: +18 años (VXD)

Emisión en EE.UU. y España: Sundance Channel (22.4.2013)

País: EE.UU.  Intérpretes: Aden Young, J. Smith-Cameron, Clayne Crafword, Abigail Spencer  Duración: 1 temporada de 6 capítulos de 45 min.