· El planteamiento argumental de SS-GB resulta atractivo, en especial en estos tiempos del Bre­xit, en que algunos medios han visto en la serie un adalid de la resistencia de Inglaterra a los intentos supremacistas de una Europa teutónica.

Esvásticas en Buckingham

Una de las mejores maneras de empezar una ficción es con la pregunta: ¿Qué pasaría si…? Por medio de esa fór­mula se han creado infinidad de historias sobre mundos futuros supervivientes de hipotéticas catástrofes apo­calípticas. También sirve esa premisa para imaginar otra evolución posible del mundo a partir de sucesos que ocu­rrieron en el pasado. Es lo que se propone esta serie ba­sada en el libro homónimo escrito en 1978 por Len Deighton: ¿Y si Hitler hubiera invadido Inglaterra?

SS-GB es una ucronía, una reconstrucción histórica que se basa en hechos posibles pero que no han sucedido real­mente, que tiene un referente temático en The Man in the High Castle (2015), serie de televisión estadounidense de la división Amazon, adaptación de la novela de Phi­lip K. Dick, publicada diez años antes que la inglesa, que plantea un mundo en el que las potencias del eje ga­naron la Segunda Guerra Mundial y Estados Unidos fue dividido en tres partes: los Estados del Pacífico en la costa oeste, el Gran Reich en la costa este, y la zona neu­tral en las Montañas Rocosas.

Pero volvamos a Inglaterra de la mano de la producto­ra de esta serie, la BBC. Es 1941, la Luftwaffe derrotó a la RAF en la Batalla de Inglaterra, y la Wehrmacht de Hit­ler con­quis­tó el sur del país. Winston Churchill ha si­do ejecu­ta­do, el rey Jorge VI ha sido encarcelado en la Torre de Lon­dres, y las pancartas de esvástica adornan las ruinas bom­bardeadas del Palacio de Buckingham. La ti­ranía ha triun­fado. Los nazis han ganado.

Realmente, el proyecto de Hitler existió y fue llamado Operación León Marino. Los preparativos fueron muy in­tensos y la amenaza de invasión se mantuvo durante bas­tante tiempo, primero para mantener una presión psi­cológica sobre el pueblo y el gobierno británicos, y pos­teriormente para encubrir los planes alemanes de ata­que contra la Unión Soviética. Finalmente fue abandonado en 1942.

SS-GBEn este marco, un piloto alemán es asesinado por la re­sistencia británica. Douglas Archer (Sam Riley), padre viu­do y detective superintendente -antes de la Scotland Yard y ahora de sus nuevos superiores de las SS-, se da cuen­ta de que el cadáver oculta unas extrañas quemaduras y averigua que no se trata de un atentado más de la Re­sistencia, sino de un dato clave en el futuro de la Inglaterra ocupada. A partir de ese momento, se ve envuelto en una oscura trama de traiciones y conspiraciones.

El planteamiento argumental resulta atractivo, en especial para la audiencia inglesa en estos tiempos del Bre­xit, en que algunos medios de comunicación han visto en la serie un adalid de la resistencia de Inglaterra a lo que consideran intentos supremacistas de una Europa teutónica. A eso hay que añadir los dilemas de conciencia que interpelan a un espectador que se pone en el difícil papel de Archer al frente de la policía metropolitana y que tendrá que decidirse entre la obligación y el deber mo­ral: ¿unirse a la resistencia o mantener la calma? Los guio­nistas Neal Purvis y Robert Wade, responsables de las seis últimas películas de 007, han realizado una buena escritura de tramas de espionaje.

Es el punto fuerte de esta serie que funciona como una película de cinco horas, junto a una recreación muy lo­grada, con escenarios reales de la ciudad de Londres, ayu­dada por la tecnología digital a la hora de incorporar de­talles de época y eliminar anacronismos, como las esvásticas que lucen en el Parlamento.

El reparto es solvente, con Sam Riley (Maléfica, Suite francesa) acompañado por la actriz australiana Maeve Der­mody, que interpreta a la amante de Archer, miembro de la resistencia: la estadounidense Kate Bosworth, en el papel de periodista, y el alemán Rainier Bock, un per­sonaje odioso que se podía haber aprovechado mejor.

Queda la sensación de que los guionistas y el director con­fían en exceso en la premisa y en Archer como pilar que sostiene el peso moral, y no le sacan todo el partido a la trama ni a los personajes ni tan siquiera al hecho hipotético en el que se apoyan, amén de ciertos problemas en la mezcla de sonido que la BBC tuvo que resolver. Aún así, es un buen producto de entretenimiento.

  • Creadores: Len Deighton, Neal Purvis, Robert Wade
  • País: Reino Unido (2017)
  • Dirección: Philipp Kadelbach
  • Intérpretes: Sam Riley, Maeve Dermody, James Cosmo, Kate Bosworth, Aneurin Barnard, Rainer Bock, Lars Eidinger, Jonathan Cass, Jason Flemyng, Sam Kronis, Bags Simmons, George Wakely, Michael Epp, Lee Asquith-Coe, Kit Connor, James Northcote
  • Duración: 1 temporada (5 capítulos de 60 minutos)
  • Emisión en España: Filmin
  • Público adecuado: +18 años (VX)
Reseña Panorama
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Cristina Abad
Periodista. Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla