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«Suits: La clave del éxito», de Aaron Korsh

Sin llegar al nivel y al estado de forma envidiable de The Good Wife, Suits es una serie de abo­gados muy acertada.

Emisión en España: Calle 13 Universal
Emisión en EE.UU.: USA Network (estreno 23.6.2011)
Calificación: +16 años (S)

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País: EE.UU. Intérpretes: Gabriel Macht, Patrick J. Adams, Rick Hoffman, Meghan Markle, Sarah Rafferty, Gina Torres Duración: 3 temporadas de 12 (1ª) y 16 capítulos (2ª y 3ª) de 45 minutos Producción: Universal Cable Prod. Hypnotic

La elegancia del talento

Harvey Specter (Gabriel Macht) es uno de los abogados de mayor prestigio en Nueva York. Solo tiene un problema: es arrogante y tiene múltiples discusio­nes con sus compañeros y algunos excesos de caris­ma. Por ese motivo su paciente jefa Jessica (Gina To­rres) le obliga a contratar a un asociado que traba­je con él. El elegido será Mike Ross (Patrick J. Adams), un genio sin título universitario que tratará de hacerse pasar por un licenciado de Harvard que vis­te elegantemente de chaqueta y corbata («suit» en inglés, de ahí el título de la serie).

Con cerca de 4 millones de espectadores en EE.UU., Suits es una dramedia cada vez más consolidada. El pa­sado 24 de octubre la filial televisiva de Universal Pic­tures confirmó la renovación de la serie por una cuar­ta temporada. El creador es Aaron Korsh, que lle­vaba diez años colaborando en series como El bufe­te, Dame un respiro o Raymond, y Doug Liman (director de películas tan interesantes como El caso Bour­ne o Caza a la espía) es uno de los productores ejecutivos.

Sin llegar al nivel de otra serie titula­da The Good Wife (actualmente en 5ª temporada y en un estado de forma envidiable), Suits: La clave del éxito es una serie de abo­gados muy acertada. Hay personajes interesantes, un presupuesto ajustado gracias a unos actores de segunda línea que desbordan talento y naturalidad, y so­bre todo un guión que sabe combinar drama y comedia, casos jurídicos y conflictos sentimentales, argumentos novedosos y tramas secundarias estables.

Otro gran mérito de la serie es que humaniza a unos personajes fácilmente caricaturizables. Se agradece que el cinismo de Harvey, la prudencia de Jessi­ca o la bondad de Mike tengan una cierta gradación que permite que la serie sea ágil pero no acelerada, ame­na pero no insustancial.

El vestuario, la interpretación, la puesta en esce­na… todo en Suits es elegante, coherente con una co­rriente televisiva que pretende llegar a todo tipo de públicos con inteligencia más que con cambios brus­cos, giros incomprensibles o impactos truculentos. De esta manera, la serie tiene un sello propio y re­sulta muy amena con temporadas muy estables en las que no decae el interés.