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Noche en el museo, una alocada comedia dirigida por Shawn Levy

Noche en el museo, una alocada comedia dirigida por Shawn Levy

En Noche en el museo, mezcla de comedia, acción y aventuras, el guarda nocturno recién contratado por el Museo de Historia Natural está a punto de descubrir que en el momento en que el público regresa a casa al acabar el día, comienza la verdadera aventura, cuando los residentes del museo, disecados, encerados y bien conservados, se disponen a entrar en acción.

La aventura arranca cuando Larry Daley (Ben Stiller), un soñador que no tiene donde caerse muerto y cuyas imaginativas ideas nunca le han reportado nada, se halla acuciantemente necesitado de conseguir un empleo. Larry siempre ha creído estar destinado para grandes cosas. Pero no tiene idea de cuán literalmente ciclópeo y peliagudo es el reto al que tendrá que enfrentarse cuando acepta, a regañadientes, el supuestamente humilde turno de madrugada como guarda de seguridad en el Museo de Historia Natural. En su primera noche de trabajo, Larry recibe una linterna descomunal y un folleto de instrucciones con las hojas señaladas; a continuación, se queda solo en el silencio espectral de un museo que más parece una caverna. Al menos, piensa que está solo

Entrando en el museo: comienza la fantasía

«Creo que la mayoría de nosotros ha tenido alguna experiencia en la que, pasando al lado de una estatua en un museo, podría jurar que le seguía con la mirada», dice Shawn Levy, director de la película. «Es ligeramente espantoso, pero también de lo más guay, imaginar lo que verdaderamente ocurriría si eso se hiciera realidad; y, como realizador, representa exactamente la clase de hipótesis desbocada e increíble que es del todo imposible de resistir». Desde el mismo principio, la idea en que se apoya Noche en el museo se reveló irresistible. Todo empezó cuando el ilustrador croata Milan Trenc creó por primera vez un libro de cuentos para niños en el que un guarda nocturno recién incorporado al Museo de Historia Natural de Nueva York, da una cabezada y descubre que uno de los enormes esqueletos de dinosaurios que él debería estar protegiendo ha desaparecido misteriosamente. De repente, el guarda descubre que está rodeado de estatuas que hablan, rugen y acechan, lo que pone el museo patas arriba. Gracias a su vigoroso humor, el encantador relato de un hombre normal que se enfrenta a una pelea con las más grandes leyendas del pasado, se convirtió en uno de los cuentos familiares preferidos.

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También parecía destinado a la pantalla y cuando los ejecutivos de Fox mostraron el libro de Trenc a los guionistas Thomas Lennon y Robert Ben Garant, éstos apenas pudieron contenerse. «Dimos literalmente un brinco en nuestros asientos», afirma Lennon. «Lo que quiero decir es que ambos somos de Nueva York y habíamos pasado una parte muy importante de nuestra adolescencia vagando por el Museo de Historia Natural. Podríamos dibujar un mapa de memoria, tanto nos había gustado pasar el tiempo allí. Era, lisa y llanamente, un sitio sin rival en la Tierra». Garant añade que «lo que realmente nos ganó fue que los dos habíamos tenido de niños el mismo sueño de escondernos en el museo y tener la oportunidad de ver lo que sucede cuando cierran. Creo que muchos niños, por no hablar de los adultos, han tenido idéntico sueño. Estar allí solo, en la oscuridad, junto a todas esas leyendas históricas y todas esas gigantescas criaturas, sería la aventura definitiva».

Inspirados por esos recuerdos de adolescentes, las ideas les vinieron como llovidas a Lennon y Garant. A medida que iban escribiendo el guión, el personaje de Larry Daley pasó a ser el núcleo del relato. «Larry es ese tipo, al que creo que todos conocemos, que aun creyendo en sus sueños no cree del todo en sí mismo», explica Garant. «Su cabeza está siempre llena de ideas colosales, pero nunca ha tenido la oportunidad de demostrarse a sí mismo ni a su familia que efectivamente es capaz de hacer que algo tenga éxito, y no está seguro de poder, hasta este momento».

Con los personajes ya en marcha, Lennon y Garant realmente empezaron a sentir una ráfaga de inspiración, comenzando a imaginar exactamente con quién y con qué podría Larrytropezarse a medida que su primera noche de trabajo pasa de ser un aburrimiento a convertirse en algo del todo inconcebible. Desde la Sala de las Civilizaciones a los Dioramas de los Ferrocarriles Americanos, las posibilidades eran infinitas. Durante el proceso, Lennon y Garant se negaron a limitar su creación en modo alguno. «Ni siquiera pensamos si estábamos escribiendo para niños o para adultos; lo único que nos preocupaba era escribir una película divertida y rebosante de acción que gustara a todos», resume Lennon.

Cartel Noche en el Museo
Cartel Noche en el Museo

El resultado entusiasmó especialmente a Shawn Levy, el director, «Para mí lo que resultaba tan emocionante del argumento era que mezclaba ternura, humor y espectáculo en una gran aventura», dice. «La película, primero y principal, narra una excelente historia, pero con un nivel de espectáculo visual que supera con mucho lo que cabría esperar de una comedia típica, y rebasa en mucho mayor medida a cualquier comedia que yo haya realizado».

Levy se encontró no sólo deslumbrado por las audaces escenas de efectos sino también conmovido por los aprietos de Larry Daley. Imaginó el estilo de la película como realista, dentro del contexto de una gran producción que incluía elementos fantásticos. «Resulta francamente inexplicable decir eso de una película en la que las piezas del museo cobran vida, pero como todo se basa en algo tan descomunalmente surrealista, me pareció que todo lo que girara sobre esa premisa debería parecer completamente real: desde las interpretaciones hasta la fotografía pasando por los efectos digitales», explica. «Creo que las mejores fantasías tienen ese tipo de cimientos en la realidad. Especialmente en este caso, lo divertido iba a ser permitir a los espectadores creer real y verdaderamente que un museo podría tener una vida totalmente distinta por la noche. Luego es lo que nos dispusimos a hacer».

Noche en el museo (2006)
Noche en el museo (2006)

Noche en el museo: Larry Daley, el nuevo guarda nocturno es Ben Stiller es

Desde el mismo principio, los realizadores sabían que Ben Stiller tenía que interpretar el papel protagonista del desafortunado, aunque heroico al fin de la jornada, nuevo guarda nocturno Larry Daley. Su habilidad para personificar tanto el humor como la angustia del hombre normal por excelencia que tiene que romper moldes, hacían que encajara perfectamente en el de Larry Daley.

«Larry es un tipo que nunca hizo las cosas como Dios manda, al que una y otra vez se le ocurren ideas para hacerse de oro de la noche a la mañana pero que nunca funcionan,» explica Stiller. «También está preocupado por la posibilidad de perder toda relación con su hijo ya que su esposa está a punto de casarse otra vez. Todo parece estar madurando y ahora, justo antes de la Navidad, tiene que intentar hallar un trabajo. Naturalmente, sólo hay un empleo que esté libre: guarda nocturno en el Museo de Historia Natural. Él cree que va a ser el peor puesto, pero resulta lo más increíble que jamás le haya sucedido».

Para ayudar a Stiller a zambullirse en la inaceptable realidad de Larry, especialmente en escenas en las que tendría que interactuar con creaciones completamente digitales, el director Shawn Levy hizo cuanto pudo para ayudar, ¡pretendiendo a menudo que él mismo era una de las criaturas inanimadas del museo que volvían a la vida! «Hay metraje, literalmente vergonzoso y humillante, en que aparezco con unas garras falsas de Tiranosaurio gritando: ‘Ra-ahh’ y persiguiendo a Ben por un distribuidor para conseguir una reacción realista», reconoce Levy. «Luego me borraban en el ordenador y colocaban al dinosaurio. Y así pasábamos los días en esta película».

En efecto, a Stiller le aguardaban miles de retos físicos, muchos de los cuales salieron a la luz durante sus diversas y cada vez más divertidas formas de huir para salvar su vida. «Las carreras eran una parte importante del papel de Ben y las acabó en gran forma», dice Levy entre risas. Pero independientemente de que Stiller escapara de los leones, huyera de los hunos o de soldados de plomo, o estuviera confesándoles su ansiedad existencial al Teddy Roosevelt interpretado por Robin Williams, o esperanzado de demostrarle a su hijo cuán fantástico puede resultar su nuevo empleo, Levy descubrió que su estrella cómica estaba forzando constantemente los límites, y elevando el nivel del humor. «Lo bueno de Ben, y confieso que lo admiro de verdad», asegura el director, «es que siempre está buscando algo mejor: una mejor interpretación, una mejor forma de recitar su parte, un mejor matiz. Nunca faltaba improvisación en el plató y, por tanto, Ben y los demás actores se animaban mutuamente con gran frecuencia».

Para Stiller, la clave, según dice, consistía en mantener ese sentido infantil de la admiración que afecta a los visitantes de un museo, cualquiera que sea su edad, en el núcleo de su interpretación, algo que le resultaba fácil. «Creo que todos los adultos llevan a un niño oculto en algún rincón de su interior, pero en el caso de algunos está más cercano a la superficie; en mi caso, el niño que todos llevamos dentro, yo lo tengo en la garganta», afirma, impasible. «Pero ése es el espíritu que me atrajo hasta esta película».

Dick Van Dyke, Mickey Rooney y Bill Cobbs forman un problemático trío

Cuando Larry Daley toma posesión de su nuevo empleo como guarda nocturno del Museo de Historia Natural, sustituye a un trío de guardas que parecen ser ellos mismos reliquias de la antigüedad, pero que demuestran tener su propio plan diabólico. Para dar vida al pintoresco trío formado por Cecil, Gus y Reginald, los realizadores acabaron decidiéndose por tres actores cómicos que por derecho propio han alcanzado la categoría de leyendas: el inimitable Dick Van Dyke, el adorado Mickey Rooney y la prolífica estrella de la escena, la televisión y el cine Bill Cobbs.

Contar en el reparto con las octogenarias y septuagenarias estrellas fue todo un bombazo para Shawn Levy. “Tuve la inmensa fortuna de hacer pruebas a prácticamente todo actor de gran categoría de más de 65 años”, recuerda. “Fue asombroso. Quiero decir que Dick Van Dyke realmente se presentó para someterse a una prueba. Él no tiene que hacer esas cosas pero él, Mickey Rooney y Bill Cobbs se presentaron y desde luego que demostraron lo que podrían hacer con el material. Una vez que vi juntos a esos tres actores supe que iba a ser un lujo asiático hacer que interpretasen a esos personajes. Dick Van Dyke con su aire refinado y afable; Mickey con su encantadora cualidad de ‘no ser alto’ y Bill, que tiene una enigmática profundidad, trabajaron juntos a pedir de boca y realmente encarnaron los malévolos espíritus de Cecil, Gus y Reginald.”

Dick Van Dyke, además de ser uno de los cómicos más populares del mundo, está también indestructiblemente unido a clásicos familiares como Mary Poppins y Chitty Chitty Bang Bang. Inmediatamente encantado por el argumento, a Van Dyke le apasionó interpretar el papel de Cecil, el antiguo jefe de los guardas nocturnos que ayuda a seleccionar y «entrenar” a Larry Daley. “Con todos los dinosaurios, los hunos y los demás animales, pensé que iba a ser un desmadre”, afirma Van Dyke. “Cuando leí el guión supe que iba a ser esa autentica rareza: una gran película para todos los públicos. Por lo que me dije: tengo que formar parte de esto. Es uno de esos relatos que no puedo esperar a que mis nietos lo vean. Y entre Mickey Rooney y Bill Cobbs, todos los cuales somos más o menos de la misma quinta, hubo una gran química dando vida a estos ancianetes dispuesto a lo que sea para recuperar la juventud”.

Para Ben Stiller, tener la oportunidad de encabezar cartel y de ser engañado por Van Dyke fue toda una emoción. “Creo que Dick verdaderamente oculta en su casa una tablilla egipcia que es la fuente de la juventud porque me dobla en edad y yo tengo algo así como la mitad de su energía”, comenta sarcásticamente Stiller. “Es un actor tan grande como divertido que verdaderamente conoce su oficio; fue un enorme placer verle trabajar”. En cuanto a Mickey Rooney, Stiller asegura: “Nunca pensé que llegaría a tener la oportunidad de trabajar junto al gran Mickey Rooney, ¡menos aún la de que Mickey Rooney me diera una tunda!”

Rooney, cuya carrera comenzó en los años veinte cuando era un niño, se ha hecho mayor, literalmente con el cine. “Cuando llegué a Hollywood, casi no había nada”, recuerda. “Yo estuve presente justo al principio de todo y desde entonces no he dejado de disfrutar como un loco.” A pesar de todos los cambios sufridos por la producción cinematográfica, a Rooney sigue atrayéndole sobre todo lo que él considera que es el alma de la industria cinematográfica – un gran relato –, que es lo que le atrajo a Noche en el museo. “Creo que necesitamos más películas como ésta”, afirma. “Algo que pueda ver toda la familia, algo que sea histórico, inteligente y divertido. No hay muchas películas como ésta que puedan congregar a toda la familia en torno a un espectáculo”.

De rematar el sorprendentemente traicionero trío se encarga Bill Cobbs, un rostro conocido gracias a innumerables papeles de la pequeña y la gran pantalla, que aquí interpreta el de Reginald. Le encantó tener la ocasión de actuar junto a Van Dyke y Rooney. “He disfrutado lo indecible en el cine, el teatro y la televisión pero ésta era una de esas experiencias verdaderamente colosales en las que no sólo se mezclan la comedia, el drama y la improvisación sino que es posible ver cómo a grandes maestros se les ocurren fantásticas ideas”, comenta. Cobbs disfrutó especialmente interpretando a un personaje ligeramente anciano, aunque todavía muy lejos del geriátrico. “Parecemos un panda de inocuos vejestorios pero, de eso, nada; y eso es precisamente lo que lo hace tan divertido”, resume.

Los residentes del museo: Robin Williams encabeza a un reparto de personajes de gran talla

Una vez que los viejos guardas de noche le dan la alternativa a Larry Daley, éste pasa su primera noche en el museo, una noche que resulta inolvidable cuando las piezas de cera, las de piedra y las disecadas que le rodean en la oscuridad vuelven a la vida dando rugidos. En medio del volar de pieles y el caos, Larry descubre a algunos personajes asombrosos cuya ayuda le será preciosa para sobrevivir hasta el amanecer. La guía más importante le viene a Larry nada menos que del 26º presidente de los Estados Unidos, Teddy Roosevelt.

Para encarnar a Roosevelt, los realizadores sabían que necesitarían a alguien que pudiera dar todas las notas cómicas de la situación y que al tiempo sacara a la luz la pintoresca e inspiradora personalidad del verdadero hombre. La persona que inmediatamente se les vino a la cabeza fue Robin Williams, cuya carrera ha discurrido entre la comedia desenfrenada e intensas interpretaciones dramáticas. Cuando se le brindó la oportunidad de interpretar a Roosevelt no pudo dejarla pasar.  “En la vida real era una figura de enorme talla”, dice Williams, “un hombre extraordinario y fantásticamente independiente que luchó a favor de lo que él denominaba ‘el hombre pequeño’. Leyendo acerca de él, se me quedó la idea de que era a la vez una persona muy ética y muy carismática. Meterme en ese tipo de personaje era algo enorme”.

Al igual que le sucedió al resto de sus compañeros de reparto, Williams, no pudo resistirse al imaginativo concepto de Noche en el museo.  “Los museos se prestan de forma natural a la pregunta de qué sucede ahí dentro de noche” explica. “Me encanta este tipo de argumento que es mitad fábula y mitad gran aventura. Me gustaba especialmente que los dioramas cobraran vida porque yo colecciono miniaturas y la idea de que algo hecho a esa escala adquiera vida propia es como que te digan ‘¡Hola! ¡Lechuguino!’ Y resulta muy divertido que los neandertales y los hunos anden corriendo por ahí; son algo indispensable en una buena fiesta”. A medida que profundizaba en la investigación, Williams se sentía cada vez más fascinado por Roosevelt, y especialmente por su infatigable actitud de “puede hacerse” de la que intenta que Larry Daley se empape. “Su mensaje para Larry es ‘puedes lograr esto, muchacho, y si puedes restablecer el orden en este lugar, imagina de qué otras cosas serás capaz’. Le ofrece esa vieja pero gran idea de que uno puede elevarse gracias a su propio esfuerzo”.

Una vez en el plató, Williams se hallaba plenamente en su elemento. “Para mí todo esto era como la fiesta de Halloween”, asegura. “Un minuto después de encontrarse con un Tiranosaurio, uno ve pasar a un Faraón y luego se muere por los huesos de la princesa india Sacajawea. Era igual que un viaje a través del tiempo”.

Para Ben Stiller, trabajar junto a Robin Williams hizo que la fantasía fuera tanto más real y divertida. “Robin Williams era en verdad la única persona capaz de interpretar este papel porque es tan sumamente inimitable”, afirma Stiller. “Es parte inamovible del paisaje cómico – lo que hace que suene como una especie de grifo o algo parecido – pero también es un verdadero estudioso de la historia, lo que le convertía en el intérprete perfecto de Teddy Roosevelt. Aporta realidad y dota de alma a este tipo, que, admitámoslo, no es más que una figura de cera, y también enormemente divertido. Al final, Teddy acaba convirtiéndose en el amigo del alma de Larry mientras le ayuda a orientarse por el museo y a sobrevivir a toda esa locura”.

Entre otros personajes históricos en los que Larry Daley tiene que confiar, en sus esfuerzos por salvar el museo, figura Sacajawea, la famosa guía Shoshone que desempeñó un papel inestimable en la histórica expedición de Lewis y Clark a través de la región noroccidental de la costa del Pacífico. En Noche en el museo, recurre a su famosa habilidad para ayudar a Larry a devolver el descontrolado museo a su estado original. “Es una rastreadora”, dice la joven y prometedora actriz Mizuo Peck, que consigue en la película su primer papel de envergadura en Hollywood, “luego es inteligente, está llena de recursos y sobresale a la hora de encontrar cosas”. A Peck le atrajo especialmente la oportunidad de coquetear nada menos que con Robin Williams, el compañero de exposición que atrae la atención de la princesa india. “Todavía no puedo creérmelo”, afirma. “En nuestra primera escena juntos, Robin tiene que acercarse a mí torpe, tímido e incapaz de hablar. Resultaba tan dulce, vulnerable y tierno que me lo puso muy fácil. Al instante me sentí cómoda con él. La verdad es que esta película era todo cuanto jamás había soñado sobre la magia de Hollywood – con todos esos platós enormes, con esfinges y animales salvajes corriendo de acá para allá más Robin Williams. No podría haber resultado más emocionante”.

No menos entusiasmado por explorar la antigüedad estaba Rami Malek, el joven actor egipcio que actualmente aparece en la serie de televisión The War at Home, y que interpreta al faraón Ahkmenrah, la momia del adolescente rey de Egipto que ha estado durmiendo durante siglos, sólo esperando que le llegara su oportunidad de gobernar. Hasta la prueba de Malek se apartó de lo normal: en vez de limitarse a leer unas líneas, tuvo que revelar sus propias técnicas para salir de un sarcófago. Malek disfrutó especialmente con el retrato de un rey egipcio que recogía el guión, y que rompía todos los moldes. “Uno esperaría la austera presencia de un faraón que forma parte de una maldición horrenda; en vez de ello, tenemos a alguien que sale del sarcófago con toda su exhuberancia juvenil, que es, fundamentalmente, un adolescente que busca una gran aventura; es, por tanto, una toma diferente, realmente fresca y divertida pero que sigue anclada en la tradición”, afirma Malek.Suscríbete a la revista FilaSiete

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