Mi hijo

Dirección: Martial Fougeron Guión: M. Fougeron, Florence Eliakim Fotografía: Yorgos Arvanitis Montaje: Laurence Briaud Música: Frédéric Fortuna Intérpretes: N. Baye, V. Sevaux, O. Gourmet, E. Riva Duración: 90 m. Público adecuado: Jóvenes Distribuidora: Alta Films

Francia, 2007. Estreno en España: 04.05.2007

Madre no hay más que una

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Ya dijimos en nuestra crónica del Fes­tival de San Sebastián que la Concha de Oro que recibió Mi hijo, compartida con la iraní Half moon, nos parecía excesiva. De un lado por su apelación a la estructura claustrofóbica, y de otro por la ambigüedad del desenlace.

Opera prima del francés Martial Fougeron, Mi hijo se centra en la obsesiva relación que man­tiene una madre con su hijo adolescente. El hijo, ahogado, busca salida a sus sentimientos en casa de su abuela y a través de una chica que acaba por abandonarle.

Mientras, el padre se centra en el trabajo y adopta una actitud indiferente. Narrada con austeridad y concisión, la cinta de Fougeron se apoya fundamentalmente en el trabajo de los actores. Nathalie Baye, genial en su papel de madre obsesiva y neurótica, recibió la Concha de Plata a la mejor interpretación femenina. Baye se emplea a fondo, hasta el punto de que el público que abarrotaba el Kur­sal donostiarra arrancó en un aplauso unánime cuando su personaje recibe un bofetón del marido, y eso estando los tiempos como están. Acertada también la elección de Olivier Gourmet y de Victor Sevaux; las interpretaciones de todos ellos contribuyen a la creación de un clima asfixiante e insano, que hace aún más grimosa la relación madre-hijo.

Mi hijo plantea por tanto un tema interesante, el de las relaciones familiares que se entablan cuando los miembros de una familia viven en la más absoluta soledad. El asunto se trata de forma concreta, concisa, sin adornos superficiales. Pero hay algunas carencias evidentes. La mayor parte proceden de una progresión dramática escasamente trabajada, morosa y con poco recorrido. El final acentúa esa deficiencia.