Nadie sabe

Dirección, Guión y Montaje: Hirokazu Kore-eda Fotografía: Yutaka Yamazaki Música: Gontiti Intérpretes: Yuya Yagira, Ayu Kitaura, Hiei Kimura, Momoko Shimizu, Hanae Kan, You, Kazumi Kushida, Yukiko Okamoto, Sei Hiraizumi, Ryo Kase, Yuichi Kimura Distribuidora: Golem

Japón, 2004. Estreno en España: 13.05.2005

El placer de las pequeñas cosas

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La vida de Akira, Kioko, Shigeru y Yu­ki transcurre entre las cuatro paredes de un pequeño apartamento de Tokio. La situación de los pequeños es de lo más pre­ca­ria: el casero y el vecindario sólo conocen la existencia del mayor, mientras que sus hermanos se ven obligados a esconderse en maletas para entrar en el nuevo piso, no están registrados legalmente y tienen absolutamente pro­hibido salir a la calle o al balcón. Ba­sada en un hecho real que ocurrió en Ja­pón en 1988, Nadie sabe se centra en el mun­do creado por estos hermanos a raíz del abandono de su madre para formar un nuevo hogar.

Fuertemente impactado por la crudeza del suceso, Hirokazu dirige, escribe y monta un filme en el que se propone recrear las vivencias, los juegos y las dificultades de estos cua­tros hermanos. Formado en la televisión, donde realizó varios documentales, posee la facultad de mostrar un universo a medio camino entre la ficción y el documental, compuesto por varias piezas que reconstruyen la co­tidianeidad de la familia y cuyo hilo conductor está marcado por el paso de las estaciones. Rodada durante un año completo en orden cronológico, la película desea explorar el desarrollo de los niños frente a una situación adversa.

Hirokazu juega con el tiempo para adaptarlo al escenario en el que se desenvuelven los personajes. El tempo narrativo se dilata, que­da prácticamente detenido, para adecuarse a la percepción de los niños, que lo conciben de una forma infinitamente más pausada que los adultos. De esta forma, a medida que los adultos dejan de formar parte de su entorno, los días, los juegos, las risas y los sufrimientos parecen alargarse. El protagonismo inquietante de los silencios y la utilización de una poderosa y emotiva banda sonora (ejecutada únicamente por las notas de una guitarra y un ukelele) nos invitan a descubrir sus inquietudes y sentimientos. Los diálogos pasan a un segundo plano, y las elipsis y los objetos adquieren el protagonismo absoluto (la maleta rosa, la laca de uñas, el piano de juguete, las zapatillas, la terraza…). A pesar de la crudeza del relato, la película esquiva el morbo y el voyeurismo, sin eludir el dolor, para centrarse en la inocencia, la inconsciencia o la crueldad de la infancia. Los días pasan lentamente y su situación es cada vez más precaria pero, por mucho que los hermanos se vean impelidos a crecer a toda prisa y comportarse como adultos, es difícil dejar atrás la infancia y controlar la adversidad y los riesgos de una vida sin guías ni asideros.

Nadie sabe se vio en la sección oficial de la Seminci 2004. Yuya Yagira (Akira) fue mejor actor en Cannes 2004. Hana Yorimo Naho será la próxima película del director, una historia de samuráis en la era Edo.

Laura Montero