Siete días y una vida: Mas de lo mismo

El signo de los nuevos tiempos es la self-made-woman. Una mujer activa, independiente y con afán de superación que quiere gritárselo al mundo. Siete días y una vida es el último film de Stephen Herek (101 dálmatas o Los tres mosqueteros) que plantea el crecimiento personal de una joven periodista. Con micrófono en mano y un look a lo Marilyn Monroe, Angelina Jolie es la protagonista de esta comedia romántica americana.

Si la Monroe partió del cliché de «la moda Harlow» (el furor por el rubio platino) para desmitificar la figura de la vamp, Jolie se disfraza del mito del cine sin tener una finalidad argumental. Su personaje resulta vacío si lo comparamos con los de Joan Crawford en I live my life (Van Dyke, 1933) o Jean Arthur en la primera versión de Mr. Deeds (Capra, 1936), condicionados por las fuertes transformaciones sociales fruto de la democratización cultural de la década de los 30. Así, la comedia romántica dio un paso adelante, alejándose de los simples enredos amorosos. Su mutación trasciende al simple entretenimiento.

Herek parece que intenta revitalizar el género ya mutado, planteando la pérdida de valores en una sociedad materialista, pero no lo consigue. La historia se queda en lo superficial del asunto dando como resultado un film frívolo y aburrido.

La contemplación del american way of life parece una caricatura al lado de la visión amarga de Billy Wilder o el ingenuo optimismo de Capra. En Siete días y una vida, ese análisis social es sustituido por las escenas agradables, la imagen fácil, el chiste tonto y canciones de los Rolling. Eso sí, happy-end a lo grande.

Pero por si fuera poco, Herek introduce el personaje de un sabio e indigente profeta que tiene visiones en pleno centro de Seattle. Él será el que motivará la reflexión sobre la escala de valores de la periodista, con la ayuda del coherente y libre galán.

Siete días y una vida desprende una cierta nostalgia por lo que fue la comedia romántica. El problema es que se intenta imitar algo inalcanzable, tanto por el contexto social ya pasado como por la falta de historia. Además, ni Angelina Jolie usa Chanel nº5, ni Burns tiene el porte de James Stewart.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Stephen Burum
  • Montaje: Trudy Ship
  • Música: David Newman
  • País: EE.UU.
  • Año: 2002
  • Duración: 104 minutos
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Reseña
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Laura Pousa es guionista y doctora en Historia del Cine por la Universidad Autónoma de Madrid