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Solo es el principio

Ameno, certero y desnudo, este documental galo defiende la importancia de construir el juicio crítico en los niños desde el jardín de infancia a través de la filosofía

Solo es el principio

Solo es el principio: Buen documental

Ameno, certero y desnudo, este documental galo defiende la importancia de construir el juicio crítico en los niños desde el jardín de infancia a través de la filosofía.

En abril de 2007, la productora delegada Cilvy Aupin escuchó en la radio unas declaraciones del filósofo Michel Onfray en las que afirmaba que todos los niños son filósofos, pero que solo unos pocos continúan siéndolo. Estas palabras calaron en Aupin y empezó a esbozar un proyecto largo y minucioso que, con el paso del tiempo, termiraría tomando la forma de un documental: Solo es el principio.

En esta cinta francesa que llega a nosotros, con dos años de retraso, se plantea una reflexión sobre la importancia de formar a los niños en el pensamiento crítico. Hermanada juiciosamente con otros films galos como Ser y tener, de Nicolas Philibert, o La clase, de Laurent Cantet, este título cuenta con una peculiaridad particular: las sesiones de filosofía, en las que también se hace una reflexión sobre el propio papel de la educación, están destinadas a un grupo de niños de preescolar de entre cuatro y cinco años.

Además de por la originalidad y valentía de la propuesta pedagógica, y por la atractiva forma en la que nos es presentado, este documental va un paso más allá puesto que también engloba una dimensión política. Como si de una bofetada se tratara, Solo es el principio recoge en su arranque unas declaraciones de 2008 del ministro francés de Educación, Xavier Darcos, en las que decía que no entendía por qué debían desperdiciarse fondos públicos creando oposiciones para personas cuyo cometido consiste en cambiar pañales y vigilar a los pequeños mientras duermen la siesta.

Como réplica certera a este comentario, se presenta esta obra realizada a cuatro entre Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi, dos directores cuya mayor virtud es la de permanecer casi invisibles en el resultado final. Con un copión de 180 horas y una ardua labor de filmación de dos años, Solo es un principio destaca por dos puntos clave: por la desnudez de presentación y por mostrar solo los ámbitos concretos donde se desarrolla el taller; esto implica que se han desdeñado las entrevistas a cámara y la voz en off para destacar exclusivamente el objeto de interés: la evolución de una clase de filosofía en la que los niños aprenden a cuestionarse interrogantes fundamentales, así como a ceder la palabra, a escuchar al otro o a llegar a un punto de acuerdo.

A través de la tenaz labor de la maestra Pascaline Dogliani y de las ingeniosas y sorprendentes declaraciones de sus alumnos (el comentario de la nutella es impagable), el documental no solo destaca la trascendencia de este proyecto pionero sino que, a partir de las voces de los más pequeños, incita a una reflexión sobre cómo los adultos vemos y organizamos el mundo.

La trascendencia de lo propuesto.

Que estos talleres sean la excepción y no la norma.

Ficha Técnica

  • J.-P. Pozzi, P. Barougier, Matthieu Normand, Andrés Mendoza
  • Jean Condé
  • Anouar Brahem Trio
  • Frédérique Albrecht, Isabelle Gripon, Jonathan Martinot
  • Good
  • 98 minutos    
  • Todos

Francia (Ce n’est qu’un début),  2010

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