El vínculo sueco: Lo que puede lograr una nulidad
· Crítica de El vínculo sueco | Disponible en Netflix.
· Por contarlo en forma de cuento y en clave de humor, la película es ágil y divertida y, además, no pierde profundidad ni hace burla de la situación.
Aunque haya que hacer un pequeño esfuerzo de memoria, durante la II Guerra Mundial hubo algunos países europeos que permanecieron neutrales: Portugal, España, Irlanda, Suecia, Suiza, Ciudad del Vaticano, Mónaco, Andorra y Liechtenstein. El vínculo sueco cuenta la historia de Gösta Engzell, del cuerpo diplomático sueco. Un hombre gris que, sin embargo, consiguió salvar a multitud de judíos -principalmente daneses y noruegos-, como dice en la película, «haciendo nuestro trabajo». Engzell tomó conciencia de la persecución que sufrían los judíos vecinos y decidió que no podía limitarse a decir «son rumores no confirmados». Con ayuda de su departamento -donde se colaboró con entusiasmo- elaboró una estrategia que permitió a su gobierno acoger a miles de judíos.
No es otra película bélica o de judíos durante la Guerra, es un drama histórico, narrado a modo de cuento y con mucho humor: con cambios de ritmo y un narrador que se dirige descaradamente al público y distingue buenos, regulares y malos, y que no vacila en catalogar a Engzell de «nulidad». Ahora bien, dice también, «miren lo que puede lograr una nulidad».
La película tiene un guion excelente. La exposición de la historia es clara: Suecia era un país neutral porque se lo habían permitido graciosamente, pero debía consentir una relación privilegiada con Alemania, por ejemplo, venderle hierro. Todos sabían que podían ser invadidos en cualquier momento y que era mejor no molestar al amo de Europa. En ese contexto se explica la timidez de algunos políticos. Y que la cuestión judía, de la que nadie quiere ocuparse, terminara en el pequeño sótano donde trabaja Engzell con otras cuatro personas. Ese contexto destaca la audacia del pequeño burócrata que desafía a sus jefes, primeramente lleva al límite lo que permite la legislación, después fuerza a su gobierno a tomar partido.
Presentado el contexto y lo serio de la situación, esta película podría haber sido la versión sueca de Los niños de Winton (2023). Pero, al apostar por contarlo en forma de cuento y en clave de humor, El vínculo sueco se convierte en una película ágil y divertida que, además, no pierde profundidad ni hace burla de la situación.
Dirigen con solidez Thérèse Ahlbeck y Marcus Olsson, hasta la fecha dos desconocidos. Otro tanto podemos decir de un reparto que resulta excelente, empezando por Henrik Dorsin que da vida a Gösta Engzell.
Una pequeña joya, una muy agradable sorpresa.
Ficha Técnica
- Dirección: Thérèse Ahlbeck, Marcus Olsson,
- Guion: Marcus Olsson, Thérèse Ahlbeck,
- Intérpretes: Oscar Töringe, Henrik Dorsin, Sissela Benn, Jonas Karlsson, Marianne Mörck, Jonas Malmsjö, Carl Jacobson, Johan Glans, Olle Jansson,
- Fotografía: Joachim Hedén
- Montaje: Michal Leszczylowski, Joakim Pietras
- Música: Kaspar Kaae, Johan Testad
- Duración: 102 min.
- Público adecuado: +12 años
- Distribuidora: Netflix
- Suecia (Den svenska länken), 2026
- Estreno: 19.2.2026






