Historias mínimas: Viaje hacia la ilusión

Historias mínimas es la tercera película del realizador argentino Carlos Sorín, de 58 años. Se llevó el Premio Espacial del Jurado (presidido por Wim Wenders) en la pasada edición del Festival de San Sebastián. La película del rey mereció el León de Plata del Festival de Venecia y el Goya a la mejor película extranjera de 1986, y Eterna sonrisa de New Jersey mereció el premio a la mejor actriz (Mirjana Jokovic) en el Festival de San Sebastián de 1989.

La Patagonia es el paisaje enorme para estas historias mínimas: un lugar en medio de ninguna parte, donde las carreteras, atravesando extensas llanuras, no encuentran su fin, donde se camina a ras de cielo. El azar reúne a Don Justo, un anciano escapado de la tutela de su hijo para ir en busca de su perro desaparecido tres años atrás; Roberto, viajante de comercio, devora kilómetros en un viejo coche para intentar conquistar a una joven viuda; y María Flores, que con su pequeña hija va a recoger un premio que le ha tocado en un programa de televisión local. Tres personajes movidos por la ilusión, el deseo y la esperanza, cuyo único contacto con el mundo exterior es la televisión.

Hay frescura y humor en el fresco de Sorín, que trabaja con actores no profesionales y una puesta en escena sencilla que se adapta a la naturalidad de los «no actores». Una road movie para paladares sensibles que trae a la memoria Una historia verdadera (ver crítica aquí) de David Lynch.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Hugo Colace
  • Montaje: Mohamed Rajid
  • Música: Nicolás Sorín
  • País: Argentina
  • Año: 2002
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