RocknRolla: Colonia cara

Lo nuevo del inglés Guy Ritchie tiene muy poca novedad, más cerdos, más diamantes, más hampa estilosa en perpetua pose. RocknRolla no logra desprenderse de un intenso aroma de spot publicitario de colonia cara. El relato es tremendamente disperso y la voz en off es un intento desesperado de salvar los muebles de esta película rutinaria, con unos actores que parecen estar pensando en la hora de volver a casa a hacer algo más productivo.

Con menos autocomplacencia la historia podría haber sido sugestiva: no le falta interés a algunos de los asuntos tratados por el caótico guion, como la mafia del ladrillo y los intentos de los magnates rusos por colocar su pastizal en negocios de Occidente.

La cinta es el exponente de un tipo de cine hueco que convierte la violencia y los ambientes sórdidos en ocasión de un entretenimiento banal.

Sinopsis

Todos los delincuentes de Londres reciben la noticia: Uri Omovich (Karel Roden), un rico mafioso ruso, está gestando un negocio multimillonario de compraventa ilegal de terrenos en la City. Uri habla con Lenny Cole (Tom Wilkinson), un pez gordo de la mafia londinense, y le contrata sus servicios para que prepare todos los trámites burocráticos y unte a un concejal (Jimi Mistry). Lenny confía la operación a uno de sus mejores hombres, Archy (Mark Strong). Por su parte, la contable de Uri, Stella (Thandie Newton), decide meterse en el bolsillo parte del botín, por lo que contrata a dos mafiosos que tienen cuentas pendientes con Lenny.

Ficha Técnica

  • Fotografía: David Higgs
  • Montaje: James Herbert
  • Música: Steve Isles
  • Duración: 114 min.
  • Público adecuado: Adultos
  • Distribuidora: Warner
  • Reino Unido (Rock N Rolla), 2008
  • Estreno: 1.1.2009
Reseña
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor