Templario: Gritos y ceños

En 1215 Juan sin Tierra firma la Carta Magna. Jonathan English, en su tercer largo, cuenta lo que ocurrió después de la firma, es decir, el ajuste de cuentas del rey con los nobles que le obligaron a firmar, cuando el monarca se retracta de esa firma al alegar que ha sido coaccionado.

El Castillo de Rochester, lo mejor de toda la película, será el principal escenario donde veremos a un guerrero templario destrozar los cráneos de decenas de hombres al más puro estilo 300, sin la plasticidad de la novela gráfica de Frank Miller. Los combates se suceden en un relato que no va a ninguna parte e intenta que una subtrama de atracción entre el templario y la señora del castillo (Kate Mara, que no sabe qué hacer con un personaje grotesco) sirva para salvar un relato tedioso.

Paul Giamatti (el cruel Rey Juan) y James Purefoy (Marshall el Templario) gritan o ponen cara de cansancio, al frente de un casting con otros nombres ilustres, pero hay poco que hacer. Si se considera el esfuerzo de producción (18 productores y 25 millones de dólares), la película está por debajo de títulos recientes como La legión del águila y Centurión.

Alejandro Olave

Lo mejor: El castillo.

Lo peor: Todo lo que lo rodea.

Ficha Técnica

  • Fotografía: David Eggby
  • Montaje: Peter Amundson
  • Música: Lorne Balfe
  • Duración: 119 min.
  • Público adecuado: +18 años (V)
  • Distribuidora: DeAPlaneta
  • Reino Unido (Ironclad), 2011
  • Estreno: 22.7.2011
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