Moonrise kingdom: Extravagancias, niños grandes y miradas a cámara

Si no espabila, el friki-mágico-sensible-creativo-gamberrete-cultureta Wes Anderson terminará siendo un director muy minoritario.

Película inaugural en el recién finalizado Fes­tival de Cannes. Como el resto de los traba­jos de Wes Anderson (Los Te­nen­baums, Life aqua­tic, Viaje a Darjeeling), no ha de­jado indi­ferente y hay opiniones de todo ti­po. El pecu­liar realizador, después de un cambio de regis­tro con Fan­tás­ti­­co Sr. Fox (2009), en la que se adentró en el mun­do de la animación de la ma­no del gran Roald Dahl, retoma ahora su lí­nea de peculiar realismo friki-mágico.

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Esta vez estamos ante la historia de amor de dos preadolescentes (12 años) en los años 60. Después de un curioso flechazo, hacen un pac­to para escaparse y vivir una aventura. Una aventura con ingenuidad scout, salpicada de los consiguientes descubrimientos de la pu­bertad. Y el resto de los personajes se dedican a buscar a estos pequeños exploradores.

La cinta tiene el sello Anderson, para bien y para mal. Visualmente es una maravilla. Lla­ma la atención la ambientación, con la tempe­ratura de color de un mundo a medio camino entre la fantasía y la realidad. La planifica­ción está cuidada al máximo y el preciosismo del resultado final es rotundo.

La película arranca con fuerza y atrapa tu aten­ción. El reparto es imponente. Pero el guión va perdiendo fuelle a velocidad galopan­te. Quizá porque la anécdota da poco de sí. Las excentricidades del guionista-realizador se suceden una tras otra, con algún apunte ácido-irreverente.

Este humor, ese tono de “mira qué listo y crea­tivo soy” tiene sus fieles adeptos, pero pa­ra otros -creo que mayoría- detrás de ese “ir de rarito lúcido, eterno niño superdotado” hay una superficialidad que no logra camuflar­se y la banalidad bobalicona cansa, por muy estilizada que llegue. La música es un fiel re­flejo de lo que acabamos de exponer: muy es­cogida, con clásicos como Mozart o Schu­bert, pero también con temas de la cantautora francesa Francoise Hardy. Suena muy bien, luminosa pero excesiva, y a fin de cuentas, redundante.

Los actores están muy bien, con una interpre­tación muy gestual y recurrentes miradas a la cámara. Los niños dan un tono tierno y mis­terioso. Hay habituales de Anderson co­mo Bill Murray y Jason Schwarzman.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Robert Yeoman
  • Montaje: Andrew Weisblum
  • Música: Alexandre Desplat
  • País: EE.UU.
  • Duración:  94 m.
  • Público adecuado: +16 años (erotismo)
  • Distribuidora: Alta
  • Estreno: 15.6.2012

Moonrise Kingdom, 2012 

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Reseña
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Profesora universitaria de Cine Español y Estética Musical. Directora Grado Comunicación en Centro Universitario Villanueva