The Chosen: En un rincón del mediterráneo

Hoy, 25 de marzo, se celebra el día en que un ángel se aparece a una mujer judía de 15 años llamada María. Su mensaje es asombroso: si quiere, será la madre de Dios. María dijo sí. Bueno, en realidad, dijo algo mucho más hermoso: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Y Dios se hizo hombre.

Esta serie norteamericana se acerca a la vida de Jesucristo, algo que han hecho centenares de películas y series anteriores. Lo hace con un guion excelente, una fotografía llamativamente buena y actores eficaces y verosímiles. La producción es un acierto porque tiene una sencillez que otorga credibilidad a todo lo que se cuenta.

El gran mérito de Dallas Jenkins en su manejo del lenguaje audiovisual estriba en haber encontrado el punto de vista para tramar el relato evangélico, en la parte en que Jesús inicia su vida pública. Recomendaba un santo español, el sacerdote Josemaría Escrivá, tener el Evangelio en la cabeza como una película, para así meterse en las escenas como un personaje más. Y esta serie hace justamente eso. Las bodas de Caná, las curaciones de leprosos y enfermos, la llamada de los apóstoles y de María Magdalena, el encuentro con la samaritana, las conversaciones con Nicodemo son bellísimos: como en todo lo bello, hay sensibilidad y emoción, pero no sensiblería.

Jesús es amable y, claro, le aman. También le odian. Enseña con autoridad. También escucha. Es un hombre fuerte, sencillo y llano, acostumbrado al trabajo duro. Obviamente, es muy alegre. Y esto es algo que muchos cristianos no entienden o no entienden bien, porque no conocen bien la Biblia. En ese sentido, es un acierto enorme arrancar bastantes capítulos con una pequeña escena del Antiguo Testamento relacionada con la esperanza del Mesías, de El que ha de venir, el Esperado.

Producción independiente, financiación por donaciones, distribución novedosa

Producida de manera radicalmente independiente, la serie tiene 8 capítulos. Se puede ver completa descargando una app gratuita (Google Play o Apple) en el móvil, tablet o portátil con muchas posibilidades de audio y subtítulos. Se puede conectar a una pantalla grande para verlo mejor. Obviamente, la vi en inglés para poder valorar las interpretaciones.

Como es lógico, te piden que, si quieres, aportes algo de dinero. Es una buena estrategia porque permite un acceso muy sencillo. Las productoras VidAngel y Out of Order Studios han recaudado 10 millones de dólares de 20.000 personas y piden ayuda porque han rodado la segunda temporada en el estudio que los mormones tienen en Goshen (Utah), con una reproducción enorme de la ciudad de Jerusalén en el siglo I. Y preparan la tercera.

Que los dueños de la productora sean evangélicos, católicos o judíos me trae sin cuidado. Yo valoro lo que veo, no la religión del que lo hace. Me parece inteligente que no quieran estar en plataformas. Ya lo he dicho otras veces: el cine del siglo XXI es el de la era del acceso, que permite una flexibilidad en producción, distribución y exhibición que me parece muy positiva. 90 millones de visualizaciones parecen avalar este modus operandi.

La primera temporada se rodó en Weatherford, Texas. Un paisaje muy similar al de Galilea. El griego Akis Konstantakopoulos (Tesalónica, 1984) usa una cámara Red con ópticas Cooke Panchro Classic, logrando un look muy agradable, que atrapa la luz crepuscular y los reflejos sobre el agua. Se nota que tiene mucha experiencia y que es listo (estudió en Harvard y después en el American Film Institute).

La música es adecuada y tiene algún momento colosal: el último de la primera temporada en el capítulo 8, con Jesús (esa mochila de cuero es estupenda) y sus discípulos avanzando entusiastas sobre el pueblo de los samaritanos desde el pozo de Jacob. Los créditos son muy buenos con la canción On the Water y peces verdes sobre una multitud de peces grises.

Brilla la calidad de la escritura de diálogo, con esa imprescindible adición de texto en las escenas evangélicas (la conversación con la samaritana, en casa de Pedro y en casa de Nicodemo son una maravilla). Y los silencios. Los silencios manifiestan la confianza del director: no le dan miedo, permiten que el espectador no solo vea, sino que mire e incluso contemple. Son tres niveles que solo los artistas con A grande saben manejar.

Mateo (un personaje brillantemente construido), Nicodemo, María Magdalena, Pedro, los romanos de la guarnición de Cafarnaum vertebran el relato, en el que tiene un papel encantador la mujer de Pedro, una criatura llena de encanto, con un carácter volcánico. Por eso la han llamado Edén.

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* La serie vino precedida en 2017 de un corto de 20 minutos titulado The Shepher (El Pastor) sobre el nacimiento de Cristo. Ese corto no forma parte de la serie. Pero el director y guionista Dallas Jenkins ya usa la estrategia narrativa de contar desde el punto de vista de un pastor lo que ocurre en Belén.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU., 2019
  • Fotografía: Akis Konstantakopoulos, Brent Christy, Dallas Jenkins
  • Música: D. Jenkins
  • Duración: 1 temporada (8 capítulos de 55 minutos)
  • Emisión: VidAngel
  • Público adecuado: +12 años
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor