10 grandes películas de Billy Wilder
Con el paso de los años, Billy Wilder se ha ganado a pulso ser considerado como uno de los referentes de la gran comedia cinematográfica (sin olvidar su aportación al cine negro), un guionista y director inevitable. Para recordar con cariño el trabajo del cineasta austriaco, ofrecemos esta relación de 10 grandes películas de Billy Wilder.
⇒ Monográfico nº 11: Billy Wilder
Cinco tumbas al Cairo (1943)
La segunda película dirigida por Billy Wilder en EE.UU., basada en una obra de teatro, es una cinta de propaganda bélica, pero de propaganda inteligente. J.J. Bramble, cabo inglés de carros de combate, es el único superviviente de una batalla contra el Afrika Corps. A duras penas consigue llegar a un pequeño hotel, en el que hace irrupción la vanguardia de una columna alemana… Lee aquí la crítica
Perdición (1944)
El cine negro americano tiene en Perdición una de sus películas más emblemáticas, repleta de suspense, tono existencial y diálogos inteligentes. La adaptación de la novela Pacto de sangre, de James M. Cain, adaptada por Raymond Chandler y Billy Wilder, se llevó nada menos que 7 nominaciones a los Oscar… Lee aquí la crítica

Días sin huella (1945)
Wilder nos trae a la pantalla la historia de Don Birnam (Ray Milland), un escritor frustrado acostumbrado a ahogar sus penas en el fondo de una botella de whisky. Milland, acompañado de una impecable Jane Wyman, es capaz de dar vida en la pantalla a un auténtico muerto viviente, un hombre hundido y sin ninguna esperanza vital.
Berlín Occidente (1948)
En 1948, en una primerísima y cruda posguerra, Billy Wilder escribe y dirige una comedia bélica. Nada más y nada menos. Basada en una historia de David Shaw -que fue adaptada por Robert Hatari-, Berlín Occidente desata una reflexión sobre la difícil tarea de Estados Unidos en la reconstrucción de Alemania.
El crepúsculo de los dioses (1950)
Ganadora de 3 Oscar (mejor guion, dirección artística y BSO), esta película fue catalogada como una de las grandes obras de Wilder. En ella Joe Guillis, un joven guionista de Hollywood que no atraviesa su mejor momento, llega fortuitamente a la mansión de Norma Desmond, una vieja estrella del cine mudo. Desde el momento en que Joe aparece en la casa, la actriz lo contrata para que revise un guion que ella misma ha escrito y que supondrá su grandioso regreso al cine.

Sabrina (1954)
Los genios se muestran como tales en lo grande y en lo pequeño. Sabrina no es de las mejores comedias de Wilder y, sin embargo, la combinación entre el buen manejo de los resortes del género y la presencia de una Audrey Hepburn, síntesis de belleza, sencillez, raro encanto y elegancia, atraviesa espacio y tiempo y sigue encandilando a las nuevas generaciones de espectadores… Lee aquí la crítica
Testigo de cargo (1957)
Seis nominaciones al Oscar sumó este filme (incluyendo película y dirección, increíble que no se llevara ninguno) en la que un joven es acusado del asesinato de una rica anciana con quien mantenía una relación de amistad. El presunto móvil del crimen era la posibilidad de heredar los bienes de la difunta. A pesar de todas las pruebas en su contra, un prestigioso abogado criminalista se hace cargo de su defensa.
Con faldas y a lo loco (1959)
Ambientada en la gran depresión que arrasó los Estados Unidos tres décadas atrás de su estreno, esta divertidísima comedia reúne los tres rasgos inconfundibles del cineasta de origen austriaco: mujeres fuertes, errores de identidad y algunos secundarios maravillosos. Además, tiene también el don de ajustarse a la máxima, aprendida por un joven Wilder, de que «el cine debe entretener al público».

El apartamento (1960)
C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un empleado de una compañía de seguros que presta su discreto apartamento a sus jefes para que tengan aventuras amorosas extramatrimoniales a cambio de ganarse su favor y aprecio. Lo que empezó como un favor a un compañero de trabajo se convierte en una práctica habitual de la que el protagonista ya no puede escapar.
Primera plana (1974)
Chicago años veinte, cuando la competencia por la noticia era feroz y los diarios tiraban millones de ejemplares. Hildy Johnson, periodista estrella del «Chicago Examiner», va a colgar la pluma para casarse con Peggy Grant. Cuando se despide de su jefe, un hombre cínico y sin escrúpulos, se deja convencer para escribir un último artículo. La cinta de Wilder sigue siendo un monumento en su acerada crítica a las malas prácticas profesionales y a las corruptelas políticas, y un homenaje a dos grandísimos actores que se combinaban a la perfección… Lee aquí la crítica
⇒ Monográfico nº 11: Billy Wilder
Suscríbete a la revista FilaSiete





































