Sabrina

El filme fue candidato a seis Oscar, en­tre ellos al mejor director, actriz prin­cipal y guión adaptado, y se lo llevó el premio al mejor vestuario

· Sabrina: La hija del chófer de los potentados Larrabee vive con su padre encima de las cocheras de la mansión. Romántica incorregible suspira por el guapo David, el playboy de la familia.

Los genios se muestran como tales en lo grande y en lo pequeño. Sabrina no es de las mejores comedias de Billy Wil­der y, sin embargo, la combinación entre el buen manejo de los resortes del género y la presencia de una Audrey Hepburn, síntesis de belleza, sen­cillez, raro encanto y elegancia, atra­viesa espacio y tiempo y si­gue encandilando a las nuevas gene­ra­ciones de espectadores. Deja en el aire añoranza de romanticismo y de li­bertad.

La metamorfosis de la hija del chó­fer -aún niña- suspirando por “el se­ñorito” desde la rama de un árbol, a so­fisticada y autónoma joven parisien, capaz de lograr sus propósitos pe­ro con muchas cosas que descubrir so­bre el amor, tiene clasicismo; y el trián­gulo Audrey-Holden-Bogart, uni­do al tópico de la América de las opor­tunidades, aporta modernidad. So­lo se echa en falta que Wilder y Lehman trabajaran un poco más el ter­cer acto y la resolución del conflic­to.

El filme fue candidato a seis Oscar, en­tre ellos al mejor director, actriz prin­cipal y guión adaptado. Finalmente se lo llevó al mejor vestuario, obra de Givenchy, que nos ha dejado imágenes icónicas e inspiradoras como el vestido palabra de honor en la gala, su refinado atuendo con turbante al lle­gar a la estación o los provocadores y efectivos shorts del paseo en barco.

Además, destaca la cuidada fotografía de Lang, la dirección de actores y una puesta en escena muy natural. La se­cuencia en coche con David a la vuel­ta de París o el fallido encuentro en la pista de tenis, con fin de fiesta de la rotura de las copas de cristal y su efecto anti-glamour sobre las posa­de­ras de David, son memorables y diver­tidísimas.

Sydney Pollack intentó atrapar la fór­mula del éxito en un deplorable remake, con Julia Ormond como Sabri­na, Greg Kinnear, como David, y Ha­rrison Ford, como Linus. Pero es muy difícil versionar con fortuna una obra de arte, aunque sea menuda.


Sabrina

Sabrina País/Año: EE.UU., 1954 Dirección: Billy Wilder Guión: B. Wilder, Ernest Lehman (Obra: Samuel A. Taylor) Fotografía: Charles Lang Música: Friedrich Hollaender Intérpretes: Humphrey Bogart, Audrey Hepburn, William Holden, Walter Hampden, John Williams, Martha Hyer Distribuidora DVD: Paramount Duración: 113 min. Público adecuado: Todos los públicos