Inicio Noticias Clásicos El espíritu de la colmena

El espíritu de la colmena

La película trasciende el es­pacio y el tiem­po concretos y nos acer­ca el candor y la crudeza de nuestra propia iniciación.

- Anuncio -

El espíritu de la colmena País/Año: España, 1973 Dirección: Víctor Erice Guión: V. Erice, Ángel Fernández Santos Fotografía: Luis Cuadrado Montaje: Pablo G. del Amo Música: Luis de Pablos Intérpretes: Fernando Fernán Gómez, Teresa Gimpera, Ana Torrent, Isabel Tellería, Laly Soldevila Distribuidora DVD: S.L.U. Vértice Cine. Edición remasterizada Duración: 97 min. Público adecuado: +16 años

A Elías Querejeta le bastaron cinco pá­ginas de guión para asumir la producción de El espíritu de la colmena, pri­me­ra de las tres películas de Víctor Eri­ce. Ha­cía diez años que el productor guipuzcoano había puesto en marcha la pro­ductora con la que sacó adelante más de 50 películas a lo largo de su vi­da.

Probablemente influyó que en el mar­co histórico de la película -1940, ini­cio de la posguerra-, Elías tenía la mis­ma edad que Ana e Isabel, las hermanas de ca­racteres casi opuestos que se enfrentan por vez primera a los misterios de la vi­da y de la muerte. Pero El espíritu de la colmena trasciende el es­pacio y el tiem­po concretos y nos acer­ca el candor y la crudeza de nuestra propia iniciación. Se llevó el Premio a la mejor película en San Sebastián y el Hugo de Pla­ta en Chicago. Fue reestrenada en 2004.

Esa óptica infantil está presente en los títulos de crédito sobre unos dibujos de párvulos hechos por las propias ac­tri­ces, y en el arranque clásico: “Éra­se una vez”… A continuación, la leyen­da “Un lugar de la meseta castellana” re­tro­trae al inicio de El Quijote, presen­te ade­más en los personajes principales, la con­fusión ficción-realidad, la influencia de las historias, antes novelas, hoy pelí­cu­las como El doctor Frankenstein, de Ja­mes Whale, que se proyecta en el pue­blo. Todo un homenaje al que se unen las escenas de trenes en recuerdo de los Lumière. Por contraste con el entorno abúlico y mortecino de los padres -aislados en su egoísmo y de­samor-, solo las niñas miran, descubren, hablan. A los mayores les acompaña la voz en off.

Erice toma el título de un libro de Mae­terlinck en el que se describe “ese es­píritu todopoderoso, enigmático y pa­ra­dójico al que las abejas parecen obe­de­cer”. E impregna su película de esa metáfora: la forma del caserón don­de vi­ven, el modo de desenvolverse los per­so­najes, los hexágonos de las vidrieras, el color miel de los interiores…

Destacan la fotografía casi pictórica de Luis Cuadrado, cálida en los interiores y fría en los exteriores, la planificación estática con profundidad de cam­po, los casi imperceptibles movimientos de cámara, los travellings medi­dos, el montaje pausado de encadenados y fundidos.

Cristina Abad

Cristina Abad
Cristina Abad
Periodista. Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla