Underworld. Evolution: Vampiras y licántropos

Antes de esta Evolution, Underworld (2003) narraba la guerra a muerte que se desarrollaba desde hacía siglos entre licántropos y vampiros. Selene, bella guerrera vampiro, descubría que no todo era limpio en su bando, y entablaba ilícita amistad con un apuesto licántropo.

Estaba cantado que si la taquilla respondía la película tendría secuela. Ya ha llegado en forrma de entretenida película de acción que narra la continuación de la guerra entre vampiros y hombres-lobo, y el esfuerzo de Selene y su licántropo favorito, Michael, por conseguir la paz entre sus respectivas tribus.

Underworld Evolution no tiene más pretensiones que divertir explotando la fórmula de Romeo y Julieta -amores prohibidos por las autoridades-, todo bien salpimentado con acción trepidante, múltiples -y muy sangrientos- combates y mucha sensualidad. Algunos pueden intentar entender los entresijos del guión, que gira en torno a temas como las compatibilidades sanguíneas entre las dos razas, la posibilidad de tener descendencia común, y la bondad de estos seres. Vana empresa; no hay modo de descubrir las vueltas y revueltas de una historia escrita sobre una consola de los vídeojuegos.

El protagonismo de Beckinsale, 32 añitos, es absoluto. Pues claro: el dire es su señor marido. El paisano londinense de Kate, Scott Speedman (Mi vida sin mí, xXx, State of union) también repite y aúlla lo suyo.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU., 2006
  • Fotografía: Simon Duggan
  • Montaje: Nicolas De Toth
  • Música: Marco Beltrami
  • Distribuidora: Filmax
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.