El hombre tranquilo

Un canto a la vida sencilla, a las tradiciones, al carácter de los habitantes del país de los ancestros del director norteamericano, Irlanda

El hombre tranquilo | Un ex boxeador, Sean Thornton, llega a Innisfree, su pueblo natal, después de haber vivido en Estados Unidos. Allí conoce a una lugareña testaruda.
Esta es una de las películas más personales de Ford y seguramente la más divertida. La cinta es un canto a la vida sencilla, a las tradiciones, al carácter de los habitantes del país de los ancestros del director norteamericano, Irlanda, que siempre fue idolatrado por el director como el lugar al que se vuelve para curar de las heridas de la vida.

Feo, católico, sentimental, señas de identidad del que casi nadie se atreve a poner en duda que es uno de los más grandes cineastas. Basta ver como está dirigida esta película para entenderlo: lírica, evocadora, nostálgica, y a la vez, chispeante, vitalista, divertida, tumultuosa… y así puedes seguir poniendo adjetivos hasta dejar temblando el diccionario.

Wayne y Maureen, War Bond, Barry Fitzgerald y McLaglen dan vida exuberante a unos personajes que salen de la tierra y cogen al espectador asfáltico por las solapas para zarandearle y decirle que la vida es bella pero es corta y que hay que vivirla con dignidad y un corazón noble y generoso. Todo, con una energía arrolladora y una poesía que te cala hasta el tuétano. La música inolvidable, un puente a la inocencia perdida es de un genio llamado Victor Young.

[Pocos actos de amor por una película, por un director, por el cine, más inspirados que Innisfree, la bellísima y extremadamente inteligente glosa del español José Luis Guerín, estrenada en 1990]


El hombre tranquilo

The Quiet Man, USA, 1952 Director: John Ford  Guión: Frank S. Nugent Intérpretes: John Wayne, Maureen O’Hara, Barry Fitzgerald, Victor McLaglen. 129 min . Sogemedia