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El Hombre de Acero

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Snyder versiona Supermán en una película que empieza bien para perderse luego en una aburrida sucesión de derribos, escombros, chatarra e intercambio de mamporros. **½

DIRECCIÓN: Zack Snyder GUIÓN: David S. Goyer FOTOGRAFÍA: Amir Mokri MONTAJE: David Brenner MÚSICA: Hans Zimmer INTÉRPRETES: Henry Cavill, Russell Crowe, Amy Adams, Michael Shannon, Diane Lane, Kevin Costner, Laurence Fishburne DURACIÓN: 143 min. DISTRIBUIDORA: Warner  PÚBLICO ADECUADO: +12 años.

Man of Steel, USA, 2013. Estreno en España: 21 Junio 2013

Sobra acero, falta encanto

Yo creo que con tanta película de tíos con mallas, salvapatrias volatineros llegados del más allá por desavenencias interestelares o procedentes de experimentos truncados en laboratorios ultrasecretos; con esta plaga pertinaz de Vengadores, Mutantes, Fantásticos, Murciélagos, Forzudos Verdes y demás fauna comiquera estamos logrando que los que hagan estudios sociológicos dentro de 50 años le dedicarán sus buenos capítulos a este fervor popular.

Me gustan los comic buenos, los malos no, como a mucha gente. Estoy hasta las narices de los superhéroes de la Marvel, de los de DC. La culpa la tiene el cine. Es de cajón, un héroe tiene mucho más interés que un superhéroe. Supermán me pareció un tipo poco interesante cuando leí los comic originales, cuando vi las malotas películas precedentes (recuerden aquellos ridículos Marlon Brando y Gene Hackman del 78 dirigidos por Donner) y me lo sigue pareciendo en esta versión de Snyder. Un tipo indestructible… menudo interés para el espectador… en fin, me parece mucho más divertida la historia del rudimentario Rocketeer.  

Zack Snyder, director de 300 y Watchmen, ha sido el elegido por Warner y por el poderoso productor ejecutivo Christopher Nolan, el Señor Oscuro de Gotham, para comandar esta nueva versión de Supermán. La estrategia es muy parecida a la que Nolan y Goyer, su guionista, usaron en 2005 para Batman Begins, la cinta que reinventó a un héroe que había entrado en la batidora cinematográfica en 1966.

La película de Snyder, en su arranque y en algunos tramos más, me parece hábil pero no pasa del bien y en ningún momento es capaz de ser notable. El motivo es sencillo: hay muy poco que contar y que lo que hay que contar está requetevisto. Tiene 60 agotadores minutos de peleas y destrucciones, con toneladas de chatarra y escombros digitales, que resultan muy aburridos, entre otras cosas porque se han convertido en un lugar común del cine de acción que se estila, una manera fácil de impresionar al espectador menos exigente y de sumar minutos para que no se diga.

Es un cine tan tonto, tan elemental, tan lelo que aturde. Pero recuerden que Transformers 3, una de las estupideces más grandes que recuerdo recaudó 1. 123 millones de dólares. Cuando desaparece Superman y aparece Clark Kent la película es más interesante, lo mismo que ocurría en Batman, con la gran diferencia de que Christian Bale es un portento de actor y Henry Cavill no. La cosa del mazas de la capa da para lo que da, es un tebeo esquemático que se salva como película por el montaje fragmentado con flashbacks a troche y moche y un rebozado trágico marca Goyer que permite que debajo del acero y de unos textos sonrojantes (esos paralelismos mesiánicos son para meterse debajo de la butaca) asome algo de humanidad, de sentido dramático.

La película es un compendio de una manera de hacer cine que, hoy por hoy, es la única que parece capaz de llenar los grandes cines hasta la bandera y sostener el imperio cinematográfico norteamericano como principal fuente de entrada de divisas de Estados Unidos. 225 millones de dólares de presupuesto, 125 ingresó en el fin de semana del estreno norteamericano y pocas dudas tengo de que rondará los 800-1000 a nivel internacional. Me alegro por Warner.

Las majors tienen claro que su público más fiel, los adolescentes, no se cansa de los superhéroes y no tiene ningún problema en consumir remakes, siempre que sean espectaculares y estén bien promocionados, entre otros motivos porque muchos chicos no han leído los tebeos o no han visto las películas precedentes. Seguirán llenando los cines y no cualquier cine, sino los cines XXL, con pantalla grande y 3D y pagarán el paquete completo: viaje al MegaCentro Comercial, hamburguesas, palomitas y bebida gigante, la entrada (entre 15 y 20 dólares cuesta verla en 3D en un cine de Nueva York). 50-70 dólares por cabeza, sin pasarse.

Snyder sigue siendo aparatoso y grandilocuente, sus películas siempre tienen un tono altisonante, voz ahuecada (espartanooooos). Y eso cansa. Juega a favor la calidad (la presencia) de actores como Crowe, Adams, Costner y Shannon (un malo según el nuevo manual del Hollywood para tratar las sagas de tebeos) que se toman en serio los momentos más emotivos para darle aire a una historia que cabe en una servilleta de papel.

Alberto Fijo

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor