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Las crónicas de Narnia. El León, la bruja y el armario

 

Las crónicas de Narnia. El león, la bruja y el armario | En mitad del crudo invierno

«Era el momento perfecto para rodar la historia”. Así de contundente se muestra el director neozelandés Andrew Adamson (Shrek) reconociendo que, hace unos años, era técnicamente imposible llevar a la gran pantalla una de las sagas más importantes de la literatura infantil y juvenil.

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En 1950, el profesor y escritor C.S. Lewis (retratado por el cine en Tierras de penumbra) publicó El león, la bruja y el armario, la primera entrega de una serie de siete libros reunidos bajo el título común Las crónicas de Narnia, en los que realizó una original recreación del cristianismo. Lewis (Belfast 1898-Oxford 1963) demos­tró que su deslumbrante fantasía -enriquecida además con la ayuda de su portentosa cultura de erudito de la literatura- era capaz de cautivar tanto a los niños co­mo a los adultos. Prueba de ello son los más de 85 millones de ejemplares que se han vendido en todo el mundo.

El reto de adaptar a la gran pantalla una historia que se desarrolla a caballo entre el mundo real -concretamente el Londres de la II Gue­rra Mundial- y un mundo imaginario -el reino de Narnia– no era fácil. Trasladar al cine el tono que tiene la obra de Lewis -emotivo, profundo y, al mismo tiempo, sumamente divertido-, tampoco. El creador de Shrek ha conseguido hacer una muy buena adaptación apo­yándose en la fidelidad casi total al texto de Lewis del guión adaptado (que ha escrito con Ann Peacock, Christopher Markus y Ste­phen McFeeley), y favoreciéndose además de unos estupendos efectos visuales -en los que también es un experto- que dan vida al universo que imaginó el famoso literato. La soberana fotografía es del autraliano McAlpine (Mou­lin rouge, Peter Pan. La gran aventura), y la música, muy atinada, corre de cuenta del inglés Gregson-Williams (Chicken run).

Lucy, Edmund, Susan y Peter son cuatro hermanos que, para huir de los bombardeos de la II Guerra Mundial, son evacuados de Lon­dres a una casa de campo propiedad de un viejo profesor. Un día, mientras juegan al escondite, Lucy, la más pequeña de los cuatro, descubrirá un misterioso armario que, en realidad, es una puerta al país de Narnia: un país en el que, por el hechizo de Jadis, la Bruja Blanca, siempre es invierno pero nunca Navi­dad. Los habitantes de Narnia -faunos, hadas, duendes y animales que hablan- esperan la llegada de cuatro reyes que, con la ayuda de As­lan, el sabio y noble león, acabarán con el poder de Jadis.

La película arranca con mucha fuerza y con una brillante presentación de los personajes.

Adamson nunca había trabajado con actores reales, y sin embargo ha demostrado que sabe dirigirlos. Para facilitar la naturalidad en las actuaciones de los niños quiso rodar las escenas en orden cronológico. Era una manera de que se fueran introduciendo en el cuento. Esa complicidad con la historia se nota, y las interpretaciones son muy convincentes.

Además, estas buenas interpretaciones se extienden a los personajes “artificiales”. Es aquí quizás donde se nota más la mano del autor de Shrek: Adamson crea un Aslan majestuoso (la voz es la del irlandés Liam Neeson); un zorro blanco que, con algo menos de frivolidad, recuerda bastante al gato con botas de Shrek 2, y sobre todo, una pareja de castores entrañables y divertidísimos.

El diseño de producción de la película es casi siempre deslumbrante, con secuencias, como la del derrumbamiento del glaciar y el viaje por el río, espectaculares. La fidelidad al texto de Lewis se muestra también en la puesta en escena de los aspectos más alegóricos de la obra, especialmente en la difícil secuencia del sacrificio de Aslan.

Al igual que el libro, la película pierde un poco de ritmo en la segunda mitad -cuando avanzan paralelas las tramas de Edmund y la bruja por un lado, y los tres hermanos con Aslan por otro-. Pero, salvado este momento, la historia vuelve a tomar fuerza para terminar con un final vibrante. Un final que hace presagiar, además de algún merecido Oscar -tanto técnico como artístico-, unos buenos resultados en taquilla y un redescubrimiento de las ficciones de Lewis, que Destino ha vuelto a editar en España con las estupendas ilustraciones originales de Pauline Baynes, la artista elegida por Lewis y Tolkien para hacer los dibujos de sus respectivos relatos de fantasía.


Las crónicas de Narnia. El león, la bruja y el armario.

Dirección: Andrew Adamson Guión: A. Peacock, C. Markus, S. McFeely, A. Adamson, basado en el libro de C. S. Lewis Fotografía: Donald McAlpine Montaje: Sim Evan-Jones Música: H. Gregson-Williams Intérpretes: Georgie Henley, Skandar Keynes, Tilda Swinton, Anna Popplewell, Liam Neeson, William Moseley, James McAvoy Distribuidora: Buena Vista

EE.UU., 2005. Estreno en España: 07.12.2005