Más extraño que la ficción: Metaliteratura

Harold Crick es un metódico inspector de Hacienda con una existencia gris y monótona. Un día descubre una voz femenina que va narrando con exactitud cada una de sus acciones y pensamientos. Esa misma voz le anuncia una muerte inminente. Ha­rold tendrá que encontrar a la autora si quiere cambiar el final de su historia.

No fue Luigi Pirandello el primero que abordó las relaciones del autor con sus criaturas en su archiconocida Seis personajes en busca de autor, y estamos hablando de 1921. Adentrarse en los recovecos de la creación artística siempre ha dado mucho juego. Por una parte el tema permite reflexiones de cierto calado, y por otra este tipo de narraciones admiten experimentos formales que serían difíciles de casar en géneros más cerrados. Como todo, la fórmula tiene sus riesgos y el más común es el de convertirse en productos intelectuales de pesada digestión.

El realizador alemán -aunque afincado desde hace años en los EE.UU.- Marc Forster, que ya demostró tener buena mano para reflejar el mundo de los literatos en Descubriendo Nunca Jamás, ha sabido evitar este peligro de erudición rodando una película muy equilibrada. Milimétricamente equilibrada, si en la primera hora se impone la reflexión metaliteraria y un cierto surrealismo, en la segunda la película cambia de tercio para presentar un drama -o comedia, la duda es del protagonista- mucho más cercano y convencional.

Parte de la culpa de que el filme llegue a buen puerto es del guión. Un guión que, a pesar de lo que puede parecer a primera vista, es todo menos original. El debutante Zach Helm se adentra por terrenos que ya han pisado algunos (Char­lie Kaufman entre otros, aunque no es el único). Helm lo hace con menos pretensiones, pero el resultado, a ratos, es más eficaz. La pre­sentación de Más extraño que la ficción es menos vanguardista que la de Olvídate de mí, pero también más fácil de asimilar; el bloqueo de la escritora británica -sensacional Emma Thompson- es mucho más llevadero que el que interpreta Nicholas Cage en Adaptation, ylos embrollados diálogos de Extrañas coincidencias (David O. Rusell) se han sustituido por una sutil ironía que engancha al espectador, aunque también quita profundidad e impide desarrollar algunas cuestiones que, sobre el papel, se presentaban interesantes, desde el tema de la muerte al de la trascendencia, o las relaciones del hombre con su creador.

Otra de las piezas que funciona a la perfección es el reparto: tener en un mismo cartel a Dustin Hoffman, Emma Thompson, Queen Latifah y Maggye Gyllenhaal es un auténtico privilegio, pero lo verdaderamente prodigioso es que a semejantes monstruos los capitanee con éxito… Will Ferrell. Y lo hace. Tanto que aspira a un Globo de Oro. Merecidamente: es el actor que podía interpretar al soso inspector Harold Crick (y si no, después de la película hagan un sencillo experimento: imaginen que Crick es, por ejemplo, ¿Johnny Depp? Imposible… a Will Ferrell sólo le podía quitar este papel Ben Affleck).

En definitiva, con Ferrell o sin él, de cara a los Oscar habrá que seguir la pista a esta película. Como habrá que seguirle los pasos a Zach Helm. De momento, la National Board of Review -la asociación más antigua de críticos de cine de EE.UU.- ya ha premiado su guión, y en breve se estrenará como director con Mr. Magorium’s Wonder Emporium, que interpretará Dustin Hoffman, esta vez acompañado por Natalie Portman.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (Stranger Than Fiction, 2006)
  • Fotografía: Roberto Schaefer
  • Montaje: Matt Chessé
  • Música: Britt Daniel
  • Duración: 113 m. Adultos
  • Distribuidora: Sony
  • Estreno: 19.I.2007
Reseña Panorama
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Periodista. Editora de Conversaciones con