Terminator 3. La rebelión de las máquinas: Arny Forever

Terminator 3. La rebelión de las máquinas | Ha pasado ya una década desde que John Connor ayudara a prevenir el Juicio Final y salvar así a la Humanidad de una destrucción masiva. Ahora, a sus 25 años, Connor vive «fuera de juego»: no tiene hogar, tarjetas de crédito, teléfono móvil ni trabajo. No existe ninguna prueba de su existencia. Procedente de las sombras del futuro, T-X, una máquina de matar, la cyborgasesina más sofisticada hace acto de presencia para hacerle un arreglo de boca a Connor. La única esperanza de supervivencia para Connor es el viejo Terminator.

«No importa a donde vaya en el mundo -ha declarado el incombustible Schwarzenegger-, no importa cuántas películas haya promocionado en los últimos doce años. La gente siempre me pregunta: ¿Cuándo volverás a hacer otro Terminator?».

Arny, que ya anda por los 56 añitos pero se debe a su público, se vuelve a calar las gafas negras para encarnar al asesino reconvertido en ángel guardián, que llega a nuestro sufrido planeta vestido de Adán y no tarda en enfundarse en cuero para empezar a tirar paredes y machacar el parque móvil de Los Ángeles, todo por defender al bueno de John Connor, el elegido para hacer frente al clan maquinero que le enseñó aquello de «tranqui, tronco».

En Terminator 3. La rebelión de las máquinas los efectos especiales de la inevitable y eficiente Industrial Light & Magic, la fotografía del responsable de Forrest Gump y Spiderman y el oficio del director de U-571 se dan la mano para ofrecer un espectáculo donde lo mejor son los gags de Arny, que vuelve a demostrar que cuando hace de sí mismo es verdaderamente gracioso. El cine comercial norteamericano se empecina en una ecuación inevitable para el éxito en el apartado del cine de acción: no deben faltar un arsenal de armamento variado, la ensalada de tiros correspondiente, largas persecuciones motorizadas, explosiones y destrozos a gran escala, con abundante tecnología y efectos especiales. Ese empecinamiento les lleva al desprecio sistemático de los abundantes elementos de interés que podrían dar lugar a una muy buena historia de ciencia-ficción. Lo que queda es un pasatiempo digerible por la complicidad de un humor intermitente, que impide la rebelión de los espectadores.

Ficha Técnica

  • Música: Marco Beltrami
  • Montaje: Neil Travis
  • Fotografía: Don Burgess
  • País: EE.UU.
  • Distribuidora: Columbia Tristar
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor