La habitación de Mariana: Refugio interior
· Crítica de La habitación de Mariana | Estreno 17 de abril de 2026.
· Los recuerdos y flashbacks tienen una luz distinta, como si la memoria fuera el último territorio habitable.
La película se abre en la noche cerrada: una mujer y su hijo de doce años avanzan sin ruido, como si el aire pudiera delatarlos. Llegan a una casa y, sin apenas palabras, la madre confía el niño a una amiga. «Hazle caso», le dice. Mariana lo esconde en el reducido placard de su habitación y le ofrece una rutina mínima que será, desde entonces, la frontera entre la vida y la nada. Pronto se completan los datos: es 1942, en Czernowitz, y el niño –Hugo– es judío. Mariana ejerce la prostitución en un burdel; su cuarto, atravesado por voces y presencias, se convierte en refugio y prisión. Allí, Hugo pasará más de un año, casi siempre oculto en el armario, escuchando y espiando el mundo a través de rendijas, mientras recompone en la memoria una vida que se deshace.
El guion pone en escena una novela homónima. No es la primera vez -conozco al menos otras dos- que cuentan la misma historia: un niño judío refugiado en un burdel. Esta es particularmente claustrofóbica. La guerra queda fuera de campo, pero la realidad que sugiere hiere con igual intensidad. El director construye esa amenaza a través del sonido -pasos, golpes, voces- y de planos subjetivos, restringidos a lo que el niño puede percibir; de ahí la insistencia en primeros planos y en una luz escasa que asfixia el espacio.
Para quebrar la monotonía del encierro, Finkiel alterna esas horas de soledad con imágenes surgidas de la imaginación del niño, breves destellos de un antes de la guerra que persiste como refugio interior. Los recuerdos y flashbacks tienen una luz distinta, como si la memoria fuera el último territorio habitable. Aparecen también escenas propias del burdel, escasas y sin regodeo, integradas en un guion que no frivoliza ni concede alivios: aquí se sobrevive como se puede. El final de la guerra no trae consuelo: la llegada del ejército rojo no disipa la grisura; la prolonga de otra forma.
En ese contexto, el vínculo entre Hugo y Mariana -hecho de miedo y de una ternura inesperada- resulta una forma de resistencia. La película traza así el crecimiento forzado de un niño que aprende a mirar, callar y sobrevivir antes de tiempo. No siempre, dadas las circunstancias, de forma ideal. Al mismo tiempo llena de dignidad a unos seres marginales: mujeres despreciadas que, sin embargo, encarnan aquí los gestos más elementales de humanidad a costa de grandes sacrificios. El resultado es un filme áspero y contenido, que rehúye el consuelo, toca varias fibras del corazón e invita a meditar.
Ficha Técnica
- Dirección: Emmanuel Finkiel,
- Guion: Emmanuel Finkiel,
- Intérpretes: Mélanie Thierry, Artem Kyryk, Julia Goldberg, Yona Rozenkier, Minou Monfared, Olena Khokhlatkina, Anastasia Fein, Olga Radchuk,
- Fotografía: Alexis Kavyrchine, Victor Pichon
- Montaje: Anne Weil
- Duración: 131 min.
- Público adecuado: +18 años (VX)
- Distribuidora: Surtsey
- Bélgica, Francia, Hungría, Israel (La chambre de Mariana), 2025
- Estreno: 17.4.2026





































