El mismo amor, la misma lluvia: Por amor a Laura

En septiembre de 1999 se estrenó en Argentina esta película. Coproducida por una major -Warner- se distribuye ahora en España, aprovechando el éxito de El hijo de la noviaCampanella (Buenos Aires 1959), que estudió cine y televisión en la Universidad de Nueva York y vive en esa ciudad desde hace años, ha dirigido cinco películas, dos en inglés y tres en español. A la vez, ha hecho varias series para TV.

El mismo amor, la misma lluvia fue originalmente un guión concebido para el episodio piloto de una serie de televisión. Allá por 1983, Campanella y Castets volteaban la idea de una historia de amor que transcurriera durante varios años y que tuviera como telón de fondo los cambios históricos que vivió Argentina hasta la vuelta de la democracia. Jorge, que escribe cuentos románticos para una revista de actualidad, conoce casualmente a Laura, una soñadora camarera que espera el regreso de un novio pintor que está en Uruguay montando una exposición. A lo largo de casi dos décadas, descubriremos las alegrías, las ilusiones, las desilusiones y la esperanza de estos dos personajes y su entorno, narrados con humor, emoción, ironía y una pizca de sarcasmo.

La introducción informativa parece necesaria para valorar los muchos activos y algún pasivo de esta notable película, bien recibida por la crítica española, que ve en ella una capacidad de contar historias, rara entre los cineastas de estos pagos. Comparto la apreciación de que Campanella es un buen contador de historias y añado que sabe elegir y dirigir a los actores, entre los que brilla Soledad Villamil, que realiza un trabajo soberbio, de inusitada frescura y musicalidad (a pesar de no cantar nada aunque es cantante prestigiosa). Sin duda, Villamil es la principal responsable de que la película no se interne en el territorio del culebrón, que no anda lejos.

La historia, con un logrado punto poético, tiene intensidad y conmueve, aunque se nota que el trasvase de serie de TV a largo cinematográfico no se ha saldado sin heridas: el tratamiento del transcurso del tiempo no acaba de funcionar y suena un poco postizo. Hay magia en varios momentos, un puñado de diálogos magníficos (la conversación a la salida del cine, la charla de las camareras, el coloquio que sigue a la proyección del corto) e interesantes sondeos sobre las enfermedades del amor al contacto con el egoísmo alérgico al compromiso. Por el contrario, se da excesivo espacio a esa verbosidad porteña capaz de enervar al santo Job, más si cabe si la captación del sonido es defectuosa -lo es en varias secuencias-. Por más que abunden en el patio cinematográfico, digo que la inclusión de las tres escenas de cama es torpe y poco inteligente, no añade absolutamente nada, rompe el tono de la película, pone a los actores en evidencia, e insulta la inteligencia del espectador que sabe de la existencia de la elipsis.

Menos efectista que El hijo de la novia, El mismo amor, la misma lluvia es una hermosa manera de construir cine. Cine sensible, emocionante, seductor y… barato.


El mismo amor, la misma lluvia

País: Argentina Dirección: Juan José Campanella Guión: Fernando Castets, J. J. Campanella Fotografía: Daniel Shulman Música: Emilio Kauderer Montaje: Camilo Antolini Intérpretes: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Ulises Dumont, Eduardo Blanco

Ficha Técnica

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    Reseña
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    Alberto Fijo
    Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor