Intocable

La película clausuró el pasado Festival de San Sebastián, donde gustó mucho a crítica y público. Y durante diez semanas aguantó la primera en la cartelera francesa.

Exitosa película francesa, sin grandes pretensiones pero divertida, agradable y optimista.

Intouchables, 2011 País: Francia Dirección y Guión: Eric Toledano, Oliver Nakache Fotografía: Mathieu Vadepied Montaje: Dorian Rigal-Ansous Música: Ludovico Einaudi Intérpretes: François Cluzet, Omar Sy, Audrey Fleurot, Anne Le Ny 109 m. +16 años (erotismo, temática) Distribuidora: A Contracorriente Estreno: 9.3.2012 

19 millones de espectadores

Hace unos años, los realizadores Eric To­le­dano y Oliver Nakache vieron un documen­tal sobre la historia de un tetraplégico lla­mado Philippe y su cuidador. De ahí surgió la idea de llevar esta historia a la ficción. Eso sí, Philippe im­puso una única con­dición: contarla en to­no de comedia.
Esta premisa no fue difícil de cumplir pa­ra estos amantes del género, que ya habían es­crito dos comedias anteriormente: Aque­llos días felices (2006) y …Y tan amigos (2005). El tono tierno y el humor amable de si­tuaciones cotidianas vuelve a presentarse co­mo característica del quehacer de estos rea­lizadores. El cine galo sigue haciendo ga­la de habilidad para llevar al público al ci­ne, con unos niveles de producción muy no­tables, originalidad, frescura e iniciativa. Bas­ta observar nuestra cartelera, con variadas e interesantes aportaciones francesas co­mo Declaración de guerra (Valérie Don­ze­lli y Jérémie Elkaïm) o Cuenta atrás (Fred Cavayé), como ya señalaba Alberto Fi­jo en el número anterior de Fila Siete.

Intocable es una historia de amistad bastan­te fiel a los hechos que relata. Acierta de lleno al abordar el asunto de un modo tan divertido, con tanto humor. Hay momen­tos verdaderamente hilarantes que dan pa­so a otros emotivos y entrañables. No hay almíbar y se agradece. En alguna ocasión se incoa lo burdo, pero se amaga con ele­gancia. Toledano dice que “mientras la ca­beza y el alma funcionan, todo funciona”. Y viene a la memoria una cinta pare­ci­da pero tan diferente, Mar adentro (Ale­jan­dro Amenábar, 2004).

La relación de los dos protagonistas (tan bien interpretados y con muy buena química) hace posible que mutuamente se salven la vida y salten cualquier muro que se les pon­ga por delante. Tampoco es un guión pa­ra tirar cohetes y puede resultar episódico, pero es una buena muestra del agradable y positivo buenrrollismo galo.

La película clausuró el pasado Festival de San Sebastián, donde gustó mucho a crítica y público. Y durante diez semanas aguantó la primera en la cartelera francesa. 19 millo­nes de espectadores, nada más y nada me­nos. El film más visto en cine en la histo­ria del invento en Francia. Tremen­do.