La isla olvidada: Demasiadas ventanas

· Crítica de La isla olvidada | Estreno 25 de septiembre de 2026.
· La película es imaginativa, original y bella. Tiene criaturas memorables, una animación deslumbrante y una relación entre sus protagonistas que proporciona el corazón emocional que necesita.

Jo y Raissa son amigas desde la infancia, pero están a punto de separarse: Raissa se marcha a Estados Unidos para estudiar y Jo se queda en Filipinas. En su última noche juntas, una misteriosa concha las transporta a Nakali, una isla fantástica poblada por criaturas de las leyendas filipinas. Para regresar tendrán que recuperar la concha y enfrentarse a un peligro todavía mayor: perder los recuerdos que han construido juntas.

- Anuncio -

La isla olvidada es una película que parece tener miedo de quedarse quieta. Todo en ella se mueve, cambia, salta, vuela o explota. La animación mezcla con extraordinaria libertad 3D, dibujo tradicional, anime, ecos de Studio Ghibli, Spider-Man: Un nuevo universo y hasta la estética de K-Pop Demon Hunters. A ello se suma un imaginativo bestiario extraído de la mitología filipina: criaturas extrañas, demonios, seres híbridos y personajes concebidos para sorprender antes incluso de que tengamos tiempo de preguntarnos quiénes son.

Es difícil negar su imaginación, su originalidad y su belleza. El problema es que esa exuberancia termina produciendo un extraño efecto de aturdimiento. La película acumula imágenes, personajes, canciones, persecuciones, revelaciones y conceptos mitológicos con tanta velocidad que apenas permite contemplarlos. Nakali parece una imaginación sin freno, pero también una imaginación incapaz de seleccionar: todo merece aparecer y, precisamente por eso, casi nada adquiere el peso suficiente.

La primera mitad acusa especialmente esta saturación. Cuando todavía estamos intentando comprender una criatura, ya ha aparecido otra; cuando creemos haber entendido una regla de ese mundo, surge una nueva. La mitología filipina corre así el riesgo de convertirse en un catálogo de criaturas, mientras que la constante transformación de su estética transmite la sensación de estar abriendo demasiadas ventanas a la vez.

Lo paradójico es que debajo de todo ese ruido hay una historia bastante sencilla, incluso hermosa. Jo y Raissa han construido su amistad a través de las historias que una cuenta y la otra escucha. Ahora deben enfrentarse a la separación, y que el precio de regresar a casa sea perder sus recuerdos convierte la aventura fantástica en una metáfora evidente sobre la amistad, la memoria y el paso a la madurez.

Y funciona. La relación entre ambas está bien planteada y sus experiencias en Nakali las transforman. La película entiende que crecer también significa aceptar que las personas que queremos pueden tomar caminos diferentes y que una amistad no deja de existir porque deje de ser como era. Sin embargo, hay algo menos sencillo en Jo: su miedo a perder a Raissa puede hacer comprensible su comportamiento, pero también puede volverla egoísta. Quiere conservar la amistad, pero no siempre parece dispuesta a aceptar que Raissa tenga derecho a cambiar y marcharse. La película reconoce parcialmente ese conflicto, aunque quizá lo resuelve con demasiada facilidad.

Por eso, al terminar queda una pregunta difícil de esquivar: ¿qué me han contado realmente? La respuesta inmediata sería la amistad y la memoria. Sí. Pero, ¿y la imaginación que despliega? ¿Y la mitología filipina? ¿Y esos cultos arcanos que parecen anunciar una dimensión más profunda? ¿Y la identidad de Filipinas, con su herencia española asomando en el fondo del imaginario?

Son cuestiones que la película plantea, consciente o inconscientemente, pero que rara vez llega a desarrollar. El resultado es una obra extraordinariamente rica en formas y bastante más pobre en aquello que esas formas deberían terminar expresando.

La isla olvidada es imaginativa, original y bella. Tiene criaturas memorables, una animación deslumbrante y una relación entre sus protagonistas que proporciona el corazón emocional que necesita. Pero tanta exuberancia termina ocultando el fondo. Cuando cesa la avalancha de imágenes, queda una sensación extraña: hemos recorrido un mundo enorme, hemos visto casi de todo, pero no estamos del todo seguros de qué quería decirnos.

Ficha Técnica

  • Montaje: James Ryan
  • Música: Nathan Matthew David
  • Duración: 108 min.
  • Público adecuado: +12 años
  • Distribuidora: Universal
  • EE.UU. (Forgotten Island), 2026
  • Estreno: 25.9.2026
Suscríbete a la revista FilaSiete
Reseña
s
Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.
la-isla-olvidadaAvalancha de ideas e imágenes en esta cinta de animación sobre la mitología filipina