Que Dios nos perdone: Un pasito atrás

· Que Dios nos Perdone | Mientras que en Stockholm la pareja protagonista competía en interés dramático, aquí el personaje de Roberto Álamo está más pulido que el de Antonio de la Torre.

Rodrigo Sorogoyen cambia radicalmente de registro. O quizás no tanto. En el fondo, la idea de Stockholm empezó siendo un thriller sobre un secuestro y acabo siendo una joya generacional, un drama que abordaba con profundidad y delicadeza lo que otras películas suelen banalizar.

Por eso, resulta un tanto desconcertante el giro desde una obra tan medida, brillante y equilibrada hasta esta película irregular, truculenta y por momentos desatada hasta rozar el gore. Es verdad que mantiene el pulso a la trama con giros y diálogos de doble vuelta, pero también que la lírica/épica y la hondura antropológica que tenía Stockholm se ha perdido en gran medida.

Que Dios nos perdone fue una de las mejores películas estrenadas en la Sección Oficial del pasado Festival de San Sebastián, con interpretaciones soberbias y tramos muy brillantes del premiado guion. Pero esta vez Sorogoyen se ha perdido un poco en ese acercamiento tan claro al Fincher de Seven, que hace que, en muchos momentos, el relato sea tan visceral que resulta difícil de digerir.

Mientras en Stockholm, la pareja protagonista competía en interés dramático, en Que Dios nos perdone el personaje de Roberto Álamo está más pulido que el de Antonio de la Torre.

La película confirma que Sorogoyen (nuevamente con Isabel Peña como coguionista) es uno de los grandes cineastas de nuestro país, pero también que su tercera película no tiene la maestría tan apabullante de su predecesora.


Ficha Técnica

  • Fotografía: Alejandro de Pablo
  • Montaje: Fernando Franco, Alberto del Campo
  • Música: Olivier Arson
  • Duración: 124 min.
  • Público adecuado: +18 años (VXD)
  • Distribuidora: Warner
  • España, 2016
  • Estreno: 28.10.2016