Godzilla Minus Zero: Monstruos y personas
· Crítica de Godzilla Minus Zero | Estreno 6 de noviembre de 2026.
· La ambientación histórica vuelve a ser uno de los grandes aciertos de Yamazaki. La posguerra, la derrota, la destrucción y las dificultades de la reconstrucción forman parte de una historia en la que las heridas de la guerra siguen abiertas.
Antes de nada, conviene decir que para disfrutar de Godzilla Minus Zero tiene que gustarte el género. El bueno de Godzilla lleva protagonizando más de cien películas, con muy distintos enfoques. Hay de todo en esa larga trayectoria, pero las dos últimas, dirigidas por Takashi Yamazaki, han conseguido darle una nueva dimensión al personaje.
Godzilla Minus Zero continúa directamente Godzilla Minus One y está a la altura de su predecesora. Comienza cuatro años después, en 1951. Japón intenta recuperarse de la devastación, aunque la presencia militar estadounidense sigue siendo muy importante.
La ambientación histórica vuelve a ser uno de los grandes aciertos de Yamazaki. La posguerra, la derrota, la destrucción y las dificultades de la reconstrucción forman parte de una historia en la que las heridas de la guerra siguen abiertas. La presencia estadounidense introduce también una dimensión política en una historia que, bajo su apariencia de cine fantástico, continúa hablando de las consecuencias de los conflictos bélicos.
La película arranca con un ataque monstruoso. Pero esta vez no es Godzilla, sino otra criatura la que provoca la destrucción de una ciudad. Se pone en marcha un equipo de crisis para intentar detenerla, aunque sus primeros esfuerzos resultan infructuosos. Aparecen algunas referencias al universo de Monarch y una interesante ampliación de la mitología de los monstruos, capaces de adaptarse a diferentes medios.
Sin embargo, lo mejor es que Yamazaki mantiene el planteamiento de la película anterior: los monstruos y la destrucción son importantes, pero el verdadero centro de la historia sigue estando en las personas.
La familia formada por Koichi, Noriko y Akiko vuelve a ocupar un lugar fundamental. La recuperación de Noriko después de las heridas sufridas en Ginza tiene consecuencias inesperadas. Las manchas en el cuello y el parche en el ojo no son simples secuelas. Noriko conoce las posibles consecuencias y eso la inquieta. Su papel en la nueva historia será, además, mucho más activo. Koichi vuelve a encontrarse ante una situación en la que debe arriesgar su vida. Pero ahora tiene una familia que proteger y no quiere abandonarla. Su participación en el nuevo intento de detener al monstruo tiene ese componente dramático que ya conocíamos de la primera película.
Entre los nuevos personajes destaca Makoto Aoyama, una meteoróloga inicialmente relegada a un papel secundario dentro del equipo de crisis. Su historia personal también está marcada por la culpa y por la sensación de no haber sido escuchada cuando más importaba. Es una mujer extraordinariamente inteligente que terminará adquiriendo un protagonismo importante. Su evolución constituye uno de los aspectos más interesantes de la película. También tienen importancia las referencias a Hiroshima y Nagasaki y a las víctimas de la bomba atómica.
El enfrentamiento entre los monstruos y las decisiones que deben tomar los distintos protagonistas introducen también una interesante reflexión sobre la utilización de estas criaturas con fines militares. La tensión entre Japón y Estados Unidos añade un componente político que complementa el trasfondo histórico de la película. La tensión con los militares acaba afectando directamente a la familia protagonista, que tiene que escapar para conservar su libertad. Es un final sencillo, alegre y muy distinto de la devastación que presidía la primera película.
En cuanto al ritmo, pese a su considerable duración, la película no se hace larga. Yamazaki alterna muy bien las secuencias de acción con las escenas íntimas, que también mantienen la tensión narrativa. Las escenas de destrucción vuelven a ser espectaculares, pero no se limitan a mostrar edificios derrumbándose y ciudades arrasadas. El director busca transmitir el sufrimiento de quienes padecen esos ataques, dando al espectáculo una dimensión dramática.
Visualmente vuelve a ser extraordinaria, con un excelente trabajo en la representación de los monstruos y sus enfrentamientos. Yamazaki ya demostró en Godzilla Minus One su capacidad para conseguir resultados de primer nivel sin necesidad de recurrir a los presupuestos desorbitados de Hollywood. Aquella película sorprendió por sus efectos especiales y consiguió el Oscar en esa categoría. Aquí mantiene ese nivel.
También se conserva el espíritu de la película original de Ishiro Honda, Japón bajo el terror del monstruo, en la que Godzilla representaba los miedos de una sociedad marcada por la guerra y la amenaza nuclear. Yamazaki recoge esa tradición y la adapta a una sensibilidad contemporánea.
En definitiva, Godzilla Minus Zero es una continuación muy semejante a Godzilla Minus One, y creo que eso juega a su favor. No diría necesariamente que supera a la anterior. Tampoco creo que lo necesite. Conserva su sensibilidad, su interés por los personajes y su trasfondo histórico, sin renunciar al espectáculo.
Y, después de tanta destrucción, resulta especialmente agradable despedirse de sus protagonistas viéndolos escapar juntos, libres y aparentemente felices.
Una buena continuación y una película muy recomendable para quienes disfrutaron de la anterior.
Ficha Técnica
- Dirección: Takashi Yamazaki,
- Guion: Takashi Yamazaki,
- Intérpretes: Min Tanaka, Ryûnosuke Kamiki, Sakura Ando, Yuki Yamada, Munetaka Aoki, Kuranosuke Sasaki, Minami Hamabe, Miou Tanaka,
- Fotografía: Kôzô Shibasaki
- Montaje: Ryûji Miyajima
- Música: Naoki Sato
- Duración: 140 min.
- Público adecuado: +14 años
- Distribuidora: Piece Of Magic
- Japón (Gojira Mainasu Zero / G-0.0), 2026
- Estreno: 6.11.2026







































