Sacamantecas: Bonito envoltorio
· Crítica de Sacamantecas | Estreno 6 de noviembre de 2026.
· La dirección artística y la fotografía son sobresalientes y constituyen los apartados más destacados de una producción que merece reconocimiento.
La historia de Juan Díaz de Garayo, conocido como el Sacamantecas, el célebre asesino en serie que aterrorizó los alrededores de Vitoria en la década de 1870, constituye un material de partida de indudable interés cinematográfico. David Pérez Sañudo, director de Ane y Los últimos románticos, se aproxima a estos crímenes en un thriller de época que combina la investigación policial, el contexto de las guerras carlistas y la reivindicación de las mujeres víctimas de la violencia. Sin embargo, pese a sus notables virtudes formales, la película no termina de estar a la altura de sus posibilidades.
Su principal acierto es, sin duda, la extraordinaria ambientación. La reconstrucción de la Vitoria decimonónica, las localizaciones naturales, los paisajes envueltos en niebla, el diseño de producción y el vestuario componen un universo visual de gran riqueza, con una atmósfera sombría y casi gótica. La dirección artística y la fotografía son sobresalientes y constituyen los apartados más destacados de una producción que merece reconocimiento. También funcionan algunas secuencias de considerable fuerza visual, como el asesinato junto al río o las ejecuciones públicas mediante garrote vil, aunque esta última se recrea innecesariamente en la violencia.
El relato, sin embargo, presenta importantes problemas. El guion de Pérez Sañudo y Sergio Granda introduce numerosos elementos de interés, pero apenas desarrolla ninguno. La relación entre Ángela y su sobrina, el conflicto con las autoridades, el trasfondo bélico, el origen del mito del Sacamantecas y la historia familiar del asesino quedan reducidos a apuntes insuficientes. Tampoco se comprende bien la evolución del criminal ni su relación con el personaje de Luis Callejo, un actor especialmente desaprovechado. Resulta paradójico, además, que una película que pretende rendir homenaje a las víctimas dedique mucho más tiempo a mostrar al asesino conteniendo sus impulsos que a profundizar en las mujeres asesinadas.
Hay también una evidente modernización del relato. Ángela, que impulsa una investigación desatendida por las autoridades masculinas, y su sobrina, madre soltera e independiente, responden a una sensibilidad contemporánea que se proyecta sobre la sociedad del siglo XIX. Es una perspectiva legítima, pero su integración resulta algo forzada y no siempre evita los anacronismos que, paradójicamente, la película parece esforzarse por esquivar.
Más discutible todavía es la lectura política del contexto histórico. Las guerras carlistas parecen presentarse como un enfrentamiento entre el resto de España y el País Vasco, cuando fueron fundamentalmente una guerra civil en torno a la legitimidad dinástica y a dos concepciones políticas enfrentadas. La caracterización lingüística de los personajes tampoco parece inocente: los villanos, los personajes mezquinos o los incompetentes hablan castellano, mientras que el uso del «¡por España!» por parte del rico y ambiguo personaje que acoge al asesino parece funcionar como una señal de identificación negativa. Se trata de una simplificación ideológica que empobrece la complejidad histórica y resulta especialmente desafortunada cuando se pretende reconstruir fielmente una época.
Por si fuera poco, la dirección no consigue compensar las limitaciones del libreto. La puesta en escena, pese a disponer de paisajes, decorados y recursos visuales de enorme potencial, resulta demasiado convencional y previsible. La sobriedad termina convirtiéndose en monotonía y el ritmo, excesivamente lento, acaba lastrando el conjunto. Antonio de la Torre y Patricia López Arnaiz cumplen con solvencia, aunque sus interpretaciones tampoco consiguen superar las limitaciones de unos personajes escasamente definidos.
Conviene recordar, por último, que la historia ya había tenido aproximaciones audiovisuales anteriores, entre ellas Cuerda de presos (1956), de Pedro Lazaga, y El Sacamantecas (1979), de Juan Carlos Ruiz de Gordoa y Jesús del Val.
En definitiva, Sacamantecas es una película de indudable interés artístico, con una ambientación excepcional y un asunto apasionante, pero cuyo guion y puesta en escena no alcanzan a desarrollar todas sus posibilidades. Un envoltorio magnífico para una historia que, lamentablemente, se queda a medio camino.
Ficha Técnica
- Dirección: David Pérez Sañudo,
- Guion: Joanes Urkixo, David Pérez Sañudo, Sergio Granda, Asier Guerricaechebarría,
- Intérpretes: Fernando Albizu, Antonio de la Torre, Luis Callejo, Patricia López Arnaiz, Josean Bengoetxea, Eneko Sagardoy, Urko Olazabal, Haizea Carneros, Isabel Gaudí,
- Fotografía: Kenneth Oribe
- Montaje: José M. G. Moyano, Lluís Murua
- Música: Beatriz López-Nogales
- Duración: 109 min.
- Público adecuado: +18 años (X-V+)
- Distribuidora: Buena Vista
- España, Bélgica, 2026
- Estreno: 6.11.2026







































