Lasa y Zabala: El fin no justifica los medios

Lasa y Zabala | Un interesante ejercicio de cine político que sale al paso de nuestra gran asignatura pendiente: la revisión cinematográfica de nuestro pasado reciente

Es difícil hincar el diente a una película que nace envuelta en polémica y que en el Festival de San Sebastián ha gustado a unos e irritado a otros. Lógicamente la polémica no es de índole cinematográfica sino política. ¿Es una película  justa o parcial? ¿Es oportuna u oportunista? ¿Es independiente de verdad o sirve a intereses políticos? No vamos a responder a esas preguntas en lo que debe ser una crítica de cine. Pero sí vamos a decir que, a pesar de todos los riesgos, es necesario que el cine español se atreva a revisar su historia sin complejos, como hacen ejemplarmente los norteamericanos y están haciendo últimamente los alemanes. Y una revisión que trate de ser -con todos los límites- honesta y ecuánime, no claramente escorada como ha sido tan frecuente en nuestra filmografía sobre el franquismo. Pablo Malo, sin haber logrado una obra maestra, y a pesar de haber elegido un tema en el que los terroristas se convierten en víctimas y las víctimas en verdugos, consigue un cierto equilibrio que deja atrás maniqueísmos fáciles y lecturas sectarias.

La película -afortunadamente- se plantea como una cinta de género antes que una obra política. Narra, en tiempos distintos y alternos, el secuestro, tortura y ejecución de los etarras Lasa y Zabala, así como la investigación y juicio que muchos años después encerraron a varios miembros del GAL en prisión. La parte relativa a las pesquisas de los abogados y al proceso judicial es bastante clásica en su desarrollo dramático, quizá algo televisiva.

Unax Ugalde, verdadero protagonista del film, encarna al abogado abertzale Iñigo Iruin, un personaje ambivalente, cuyo joven socio Fede (Iñigo Gastesi) encarna la pureza de una justicia que ni es venganza ni acepta el principio de que el fin justifica los medios. Sin embargo, la trama dedicada a recrear las torturas que los terroristas sufrieron en un palacete de Aldapeta (San Sebastián) entra de lleno en el hiperrealismo de una violencia de carácter gore, y que es donde puede residir la intencionalidad más ideológica del film. Igualar los crímenes, igualar los dolores. Esta es la cuestión moral realmente problemática.

La película cuenta con un prólogo que deja claras las cosas: olvidemos que hay buenos y malos; sencillamente empeñémonos en que esto no vuelva a ocurrir. Pero, ¿es así de fácil? ¿Es justo? En cualquier caso, esta primera película “post-ETA”, aunque naturalmente no oculta sus simpatías, es lo suficientemente seria como para ser tenida en consideración, y marca un camino, que sería interesante que otros siguieran: ¡hay tantas cosas en nuestra historia reciente dignas de ser contadas por el cine!

Ficha Técnica

  • Fotografía: Aitor Mantxola
  • Música: Pascal Gaigne
  • Duración: 107 min.
  • Distribuidora: Barton
  • Público adecuado: +18 años
  • Estreno en España: 17.10.2014

Lasa eta Zabala. España, 2014.  

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Reseña
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Profesor de Narrativa Audiovisual. Escritor