Bright Star

Bright Star: Jane Campion vuelve al cine de época para contar el romance de John Keats y la joven Fanny Brawne.

BRIGHT STAR, 2009 País: Reino Unido Dirección y Guión: Jane Campion Fotografía: Greig Fraser Montaje: Alexandre de Franceschi Música: Mark Bradshaw Intérpretes: Abbie Cornish, Ben Whishaw, Paul Schneider, Kerry Fox, Edie Martin, Thomas Brodie-Sangster, Claudie Blakley 119 m. +16 años Distribuidora: Vértigo Estreno: 3.9.2010

Delicadeza

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La neozelandesa Jane Campion ganó la Palma de Oro en Cannes en el año 1993 por El piano, un sobrevalorado drama erótico de época. 16 años después Campion volvió a Cannes con Bright Star, otro drama histórico-romántico basado en un hecho real: la historia de amor entre el poeta inglés John Keats y la joven Fanny Brawne. Un romance apasionado e imposible por la falta de salud y la ruinosa situa­ción económica de Keats. La crítica acredi­tada en el Festival acogió el film con en­tusiasmo y frialdad a partes iguales. Pa­re­ce que en España ha pesado más la frialdad porque la cinta se estrena con mucho retraso.

Y se entiende el temor de los distribuidores: en el país de Torrente estrenar esta película conlleva algún riesgo. Si hay un adjetivo para calificar Bright Star éste es delicado. A partir de la correspondencia de Keats -unas preciosas y apasionadas car­tas que escribió a Fanny Brawne- Cam­pion construye una historia de amor intimis­ta, melancólica y elegante. El romanticis­mo de la cinta está hecho a partir de mi­radas, de pequeños gestos, de caricias y de versos… sobre todo de versos, de poesía. Una construcción muy alejada de cierta tendencia del cine romántico actual, que entiende poco de sutilezas. Por eso se en­tiende el retraso en la llegada de esta película.

Quienes superen los prejuicios, y se acerquen a esta historia de ritmo pausado y tono nostálgico, encontrarán una obra de cuidadísima producción, con una pues­ta en escena y una fotografía mimadas al de­talle, un vestuario perfecto, unas poe­sías preciosas, unos paisajes de la campiña inglesa encantadores y unas buenas inter­pretaciones de Ben Whishaw (El perfu­me, Retorno a Brideshead), que empieza a abo­narse al cine de época, y Abbie Cor­nish (Candy) en un sorprendente cambio de registro. ¿Que la historia es poca cosa y está contada de forma algo académica? Pues quizás, pero sólo por este magnífico en­voltorio merece la pena, y más que de sobra.

La cuidadísima puesta en escena.

Que haya quien por miedo al tempo lento se pierda este pequeño disfrute.

Ana Sánchez de la Nieta