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Silencio en la nieve

Gerardo Herrero sigue siendo mejor productor que director en un largometraje que ofrece menos de lo que promete. ** ½

Silencio en la nieve, 2011 País: España/Lituania Dirección: Gerardo Herrero Guión: Nicolás Saad Fotografía: Alfredo Mayo Música: Lucio Godoy Intérpretes: Juan Diego Botto, Carmelo Gómez, Jordi Aguilar, Víctor Clavijo, Francesc Orella, Sergi Calleja 114 m. +18 años (sexo, violencia) Distribuidora: Alta Estreno: 20.1.2012 

Misterioso asesinato en Leningrado

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1943. Frente ruso. Una patrulla de soldados españoles de la División Azul se topa con varios caballos congelados, hundidos en la nieve. Y con un cadáver de un divisio­na­rio, degollado, y con horribles marcas acu­chi­lladas en el pecho que componen una fra­se: “Mira que te mira Dios”. El solda­do Ar­tu­ro Andrade (Juan Diego Botto) será el en­cargado de investigar esa muerte, que no se­rá la última. Para ello, contará con la ayu­da del sargento Espinosa (Carmelo Gó­mez).

La historia, adaptación de la novela El tiem­po de los emperadores extraños (2006), del asturiano Ignacio del Valle, no es una pe­lícula más sobre la Guerra Civil. Y eso es un alivio, porque que alguien desde la Aca­de­mia de Cine señale que se hace poco cine so­bre ese tema es verdaderamente irrisorio. A mediados de los 50 se hicieron tres pelícu­las sobre la División Azul: La patrulla, que dirigió Pedro Lazaga en 1954, La espe­ra, de Vicente Lluch en el 56, y Emba­ja­do­res en el infierno, en la que José María For­qué adaptó la exitosa novela de Torcuato Lu­ca de Tena sobre un capitán de la Di­vi­sión Azul preso en distintos gulags al termi­nar la guerra. Recientemente títulos co­mo Ispansi o el documental Extranjeros de sí mismos tocaron la División Azul, aunque no como tema principal.

Hay ingenio y estructura en la trama de Si­lencio en la nieve, la propia de un thriller con asesinatos en serie que hay que resolver. La película tiene un comienzo pro­mete­dor, con un exotismo ambiental muy atrac­tivo. La estructura es clásica y sen­cilla, tanto que se hace previsible (esa li­teraria división en capítulos, reproduciendo los ver­sos de una oración es un arma de do­ble fi­lo), pero hay que reconocer que la his­toria engancha, especialmente cuando in­trodu­ce variables como la masonería.

Gerardo Herrero recogió el penúltimo Os­car a la película en lengua no inglesa co­mo productor de El secreto de sus ojos, pero su larga y abultada trayectoria como produc­tor no se corresponde con sus logros co­mo director. En esta película, rodada en Li­tua­nia, generosa de producción y ardua de rea­lización por las condiciones ambientales, reitera defectos presentes en toda su fil­mografía: dispersión y digresiones en la par­cela narrativa, problemas de intensidad y de tempo por montajes poco acertados, erro­res de casting, deficiente dirección de ac­tores.

A Herrero le gusta adaptar novelas y los ma­teriales que usa están bien, tienen sustan­cia. El problema es que no los cocina ade­cuadamente: o se pasa en la cocción o los sirve crudos. Las situaciones huelen dema­siado a literatura, los diálogos son libres­cos. Cuando poda los argumentos litera­rios, Herrero tiende a simplificar y, en es­te caso tratándose de una novela negra con misterios inquietantes, la resolución no es sencilla, es simple. Los personajes care­cen de profundidad y lo que dicen y hacen resulta con frecuencia impostado porque no conocemos sus motivaciones y el pa­norama que se dibuja de la División es de­masiado uniforme, por crispado y teatrero, en plan “to el mundo es malo y esto es un infierno”.

Quien más cojea es el personaje principal que interpreta Juan Diego Botto, con una fal­ta de convicción evidente, en un rol ya muy visto de hombre de vuelta. Carmelo Gó­mez hace lo que buenamente puede para com­pensar, pero a su personaje le falta pe­so.
Con todo, hay que reconocer que el tema y el tratamiento son interesantes, que la pe­lícula tiene secuencias logradas y se deja ver. Silencio en la nieve recuerda y mucho a El misterio Galíndez (2003). Ambas podrían ser notables pero no pasan del aprobado alto.

Sofía López


Sofía López
Sofía López
Profesora universitaria de Cine Español y Estética Musical. Directora Grado Comunicación en Centro Universitario Villanueva