Figuras ocultas

Crítica de la película

Tras su destacada St. Vincent, Theodore Melfi presenta esta historia real de corte clásico, que provoca simpatía y buenos sentimientos

2029
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Figuras ocultas

· La película no oculta la dureza que suponía la segregación, pero no hace un discurso maniqueo; muestra la injusticia del sistema y se ríe de él.

El verdadero héroe

Solo la gente mayor se hace una idea de lo que fue la guerra fría y del auténtico miedo que provocaba la Unión Soviética a comienzos de la era espacial. La película -salvo un breve prólogo- transcurre en 1961; el Sputnik aterra y la NASA tiene que responder al guante lanzado por los comunistas. En aquella época los cálculos se hacían a mano… Protagonizan esta historia real numerosas personas e instituciones, todos ellos magníficos profesionales, pero lo que interesa a esta película son tres mujeres de color: Dorothy Vaughan, Katherine G. Johnson y Mary Jackson, que trabajan en la NASA, en el departamento de calculadoras de color. La parte más oculta e  ignorada de esta historia es que todavía estamos en el mundo de la segregación. La historia de estas tres mujeres es la de cómo superaron la barrera racial por méritos propios, y se hicieron valer y reconocer a base de trabajo bien hecho.

El director, co-guionista y productor de esta película es Theodore Melfi, del que solo conocíamos St. Vincent, otra excelente película, también escrita, producida y dirigida por él, que tiene igualmente un planteamiento positivo y original: todos -incluso el impresentable Vincent del título- pueden ser santos, es decir, hacer el bien y ayudar a los demás. Figuras ocultas comparte esa bondad fundamental; no oculta la dureza que suponía la segregación, pero no hace un discurso maniqueo; muestra la injusticia del sistema y se ríe de él, hay toda una farsa en torno al lavabo de mujeres de color, que está a un kilómetro y obliga a nuestra protagonista a perder una preciosa hora de trabajo cada día. Muestra que la víctima de la segregación son todos, la sociedad al completo; y que todos se benefician de la no segregación, empezando por la NASA, que encarna a Norteamérica en lucha con el comunismo.

Destaca en esta cinta la ausencia de amargura, en ese sentido está muy lejos de Criadas y señoras (con la que tiene mucho en común). Melfi se interesa por las personas, subraya que estas mujeres triunfaron por su talento y por su excelente trabajo, no por ser mujeres y/o de color; le interesa además que hacían compatible su trabajo con su vida familiar.

Una gran película, de corte clásico, que provoca simpatía y buenos sentimientos. También los actores blancos, Kevin Costner y Kirsten Dunst, hacen un excelente trabajo.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.