Un profeta

La historia atrapa al espectador y le intro­du­ce en un ambiente sórdido y descarnado, lo­grando un seco realismo gracias al uso de la cámara en mano

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Un profeta
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Un profeta: La escuela del mal

Gran Premio del Jurado en Cannes, la última película del francés Jacques Audiard retrata la lucha para sobrevivir de un delincuente de 19 años que entra en prisión.

Malik El Djebena, de 19 años, ingresa en una cárcel donde deberá pasar los próximos 6 años de su vida. No sabe leer ni escribir. Más joven y frágil que el resto de los presos, ten­drá que aprender a sobrevivir en un mun­do podrido, bajo la presión del líder cor­so que domina el lugar.

El veterano guionista y realizador francés Jacques Audiard (Un héroe muy discreto, De latir mi corazón se ha parado) arma este cru­do thriller carcelario basándose en un tex­to original de los también guionistas Ab­del Raouf Dafri y Nicolás Peufaillit, ayuda­dos por Thomas Bidegain. La historia no pre­tende ser un análisis sociológico y trata de evitar (lo consigue con creces) los arqueti­pos propios de las series y películas ameri­canas.

Audiard sabe lo que quiere -mostrar un am­biente criminal donde no queda más reme­dio que sobrevivir como se pueda- y lo plas­ma con llamativa maestría. Para lograrlo cuenta con un soberbio guión, complejo pe­ro perfectamente estructurado, desarrolla­do a dos niveles. Por una parte, una narra­ción más o menos lineal -la historia de la su­pervivencia- brutal, descarnada y violenta. De modo intermitente se introduce, además, una línea onírica que da profundidad al personaje protagonista, oxigena el ambien­te de tensión, enriquece la trama y ayu­da a que la cinta trascienda el marco del es­tricto cine de género.

Sorprende la magnífica interpretación del po­co conocido Tahar Rahim, un joven que sa­be lo que está bien y mal pero se va envile­ciendo al ser brutalmente presionado. Es­tu­­pen­da es también la réplica que le da Niels Arestrup como líder de una de las fami­lias de la mafia corsa.

La historia atrapa al espectador y le intro­du­ce en un ambiente sórdido y descarnado, lo­grando un seco realismo gracias al uso de la cámara en mano (el angustioso arranque es magistral) y a unos escenarios muy cuida­dos, diseñados para la escalofriante acción, donde todo vale porque en realidad na­da importa. La película fue muy aplaudida en el pasado Festival de  Cannes, donde se llevó el Gran Premio del Jura­do. Aspira al Os­car, con permiso de La cinta blanca.

Los actores Tahar Rahim y Niels Arestrup.

La innecesaria crudeza de algunas escenas.


Un profeta

Jacques Audiard  J. Audiard, Thomas Bidegain  Stéphane Fontaine  Juliette Welfling  Alexandre Desplat  Tahar Rahim, Niels Arestrup, Adel Bencherif, Reda Kateb, Hichem Yacoubi, Jean-Philippe Ricci, Gilles Cohen, Antoine Basler, Leïla Bekhti, Pierre Leccia, Foued Nassah, Jean-Emmanuel Pagni  Alta Films  154 minutos  Adultos

Reseña Panorama
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Sofía López
Profesora universitaria de Cine Español y Estética Musical. Directora Grado Comunicación en Centro Universitario Villanueva