Comandante

Comandante (2003), de Oliver Stone
Comandante (2003), de Oliver Stone

Comandante: Castro´s show

Comandante de Oliver Stone es un reportaje sobre Fidel Castro auspiciado por la cadena especializada norteamericana HBO y por la compañía española Media Pro del catalán Jaime Roures, cuya primera película fue Los lunes al sol. Stone y su equipo (está el montador de Amores perros y la música es del español Alberto Iglesias, colaborador habitual de Almodóvar y Médem) han registrado el show Castro con estética Dogma y bastante devoción: el líder cubano despliega su conocida verborrea y se pega un monumental homenaje.

La HBO, después de las recientes sentencias a muerte y de las ejecuciones, exigió a Stone volver a la isla para grabar más material que debía incluir, además de preguntas menos complacientes para Castro, entrevistas y testimonios de disidentes y familiares de gente encarcelada por Castro. Esas personas han declarado que la actitud de Stone fue altiva y distante, con regusto hostil y retintín sardónico.

Este texto promocional de la película no tiene desperdicio: «Oliver Stone cambia una vez más de género para presentarnos un retrato intimista de Fidel Castro, un hombre presente en el escenario internacional desde hace más de medio siglo. Después de tres días de rodaje, Stone nos ofrece – extraído de más de 30 horas de entrevistas y conversaciones- un retrato íntimo y humano del líder cubano. Compartiendo el riesgo con Castro, Stone se pone delante de la cámara y crea un clima cercano que favorece respuestas del líder cubano difíciles de obtener de otro modo, consiguiendo inéditas reflexiones sobre el estado de su gobierno, la actual situación política internacional y reveladores detalles de la historia del siglo XX. En conclusión, un sorprendente ‘cara a cara’ que nos ayuda a comprender mejor cómo Cuba, pequeña antagonista de la mayor potencia mundial, ha sobrevivido íntegra durante más de cuatro décadas».

Stone enamorado

Efectivamente, gracias a la generosidad de Stone, Castro puede mostrarse como un abuelete encantador, asistido por su intérprete de toda la vida que le ama como a un padre. Detrás de las peroratas interminables se intuye al dictador omnímodo e implacable con más conchas que un galápago. Con la aquiescencia de Stone, siempre dispuesto a dar la réplica -en sentido actoral-, Castro despliega un kilométrico mitin en distintos escenarios, con los mensajes de siempre: yo soy buenísimo, yo era muy amigo de Ernesto (Guevara) y le intenté salvar pero él no quiso, Kennedy era buena gente pero la CIA le tenía atrapado, yo soy la reencarnación de Martí, yo defiendo las libertades, yo soy el azote del capitalismo, etc, etc, etc.

En algún momento el esperpento da paso a la carcajada. Sobre la prostitución, dice Castro que en Cuba hasta las prostitutas son universitarias. Bueno, más bien, la pobreza es tal que hasta las universitarias tienen que prostituirse para poder pagarse sus gastos de manutención.

Se rueda dónde y cuándo quiere el dictador, a las calles por donde pasa el coche con los dos amiguetes, Fidel y Oliver, sólo les falta un lacito. No se priva el tirano de entrar con sus invitados …¡en una iglesia! y dejar constancia de su tolerancia y bondad. En fin, Castro, después de llevar a Oliver al aeropuerto y despedirle con besitos, ya le habrá recomendado a Chávez que le dé un llamazo al bueno de Oli para que se dé una vuelta por Venezuela.


Comandante

Director: Oliver Stone Guión: Oliver Stone Fotografía: Rodrigo Prieto, Carlos Marcovich Montaje: Álex Márquez, Elisa Bonora Música: Alberto Iglesias Distribuidora: DeAPlaneta