Inicio Críticas películas Mirai, mi hermana pequeña

Mirai, mi hermana pequeña

Crítica de la película

Mirai, mi hermana pequeña, del japonés Mamoru Hosoda, está nominada al Oscar como mejor película de animación

627
0
Compartir
portada
Mirai, mi hermana pequeña
Mirai, mi hermana pequeña

La película de Mamoru Hosoda Mirai, mi hermana pequeña está nominada al Oscar como mejor película de animación.

Cuento familiar

A los cuatro años Kun deja de ser hijo único. Su vida de niño consentido y centro de atención del universo cambia radicalmente con la llegada de Mirai, a la que detesta con todas sus fuerzas, hasta que en un momento mágico y cuando más la necesita, se le aparece en forma de hermana mayor…

Mamoru Hosoda (El niño y la bestia) combina de una manera sorprendente elementos clásicos y elementos fantásticos de manera que el complejo de príncipe destronado no se convierta en un drama triste con protagonistas diminutos. Mirai, mi hermana pequeña comienza de una manera realista en el que el público puede sentirse incómodo a fuerza de empatizar con los padres y detestar a ese pequeño egoista que es Kun, y todos los “Kunes” del mundo, con sus celos y rabietas. Más tarde empieza la magia que, de alguna manera, le permitirá aprender el valor de la familia, representada por un árbol, que tiene sus raíces en el pasado y se proyecta hacia el futuro; todos los miembros de una familia están conectados. 

La animación semeja a su anterior trabajo, aunque recurre mucho más al ordenador. El ritmo es lento al inicio, hecho de detalles de la vida cotidiana, y cobra velocidad en cuanto todos los elementos están en plaza, en cuanto se ha asimilado la realidad de las visiones de Kun. El tramo final, en la estación del tren, es un cierre notable.

Reseña Panorama
s
Compartir
Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.