· Keanu Reeves es expresivo en su laconismo y con todo su físico encarna a un héroe muy especial que no podría ser ningún otro actor. Él es John Wick y no hay efectos especiales que lo superen.

Serie B May

Debo confesar que nunca pensé que escribiría sobre John Wick, y mucho menos que que le pondría una buena nota; estaba equivocado. Estamos ante el tercer capítulo de una saga que promete mucho y puede ir para largo. John Wick comenzó prensentando al personaje y a su extraño mundo; Wick es un respetado miembro del gremio de los asesinos -auténtica secta llena de tradiciones, ritos y demás-, jubilado, enviudado recientemente, que vuelve a la acción cuando unos «punk» matan a su perro; en el capítulo dos, todavía a la gresca con el mundillo que creía haber dejado atrás, es traicionado y la película termina con él proscrito: tiene una hora para desaparecer antes de que se inicie la caza al hombre; la Alta Mesa -dirección del gremio de los asesinos- ofrece 14 millones por su cabeza. John Wick 3 comienza cuando quedan minutos para que acabe la tregua y Wick tiene un plan para reconciliarse con la Mesa.

John Wick es obra de Chad Stahelski, antiguo extra, después coreógrafo de escenas de acción, que inició la saga sin pensar que daría mucho de sí. Se trata de un trabajo tan afortunado como Matrix, dar con una idea que combina perfectamente con las características de Keanu Reeves, y tomárselo en serio. A priori el mundo criminal con sus ritos es una tontería, pero una que funciona, el público que asiste a películas de acción prefiere que haya una historia, un contexto, y no solo unos duelos entretenidos. Además, el guionista recuerda continuamente al público que todo es ficción y no hay que creérselo, y el público lo agradece y disfruta del espectáculo.

Las tres entregas de esta saga han resultado muy diferentes entre sí, aunque parezca mentira, se aprecia un interesante desarrollo de trama y personajes, no todo son disparos y puñetazos; la primera película fue local, la segunda amplía la acción a Europa y la trama se hace más compleja, hay una sórdida historia de traición y la huella del pasado se hace sentir; en esta los horizontes se amplían y hay un tufillo a revolución. Aparecen nuevos personajes o se descubren facetas nuevas en los antiguos. Por ejemplo, el primer muerto en esta cinta, disculpen el spoiler, es al principio del todo, en la Biblioteca Pública de Nueva York donde Wick fue a buscar un libro especial. Después del combate, en el que el libro es utilizado como arma, John recorre la estantería y lo vuelve a colocar en su sitio. Es un detalle pequeño pero significativo de Wick. Otro tanto se puede decir de muy numerosos detalles a lo largo de esta película en la que van apareciendo personajes del callibre de Sofía, interpretado por Halle Berry, o el rey de la calle (Fishbourne), o Winston, gerente del hotel, que sugieren viejas historias y lealtades que darán mucho de sí.

La coreografía es perfecta, los múltiples combates son diferentes, no se repiten. La estética importa, escenarios de cristal, o bañados de luces de colores, o el mismo desierto. El contrapunto son los diálogos, los personajes hablan poco, y Wick todavía menos. Keanu Reeves es expresivo en su laconismo y con todo su físico encarna a un héroe muy especial que no podría ser ningún otro actor. Él es John Wick y no hay efectos especiales que lo superen.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.