Muerte de un ángel: Marchando un bestseller

Muerte de un ángel | Romulus Ledbetter, un reputado pianista, es ahora un indigente que vive en una cueva, en un parque de Manhattan. Asaltado por constantes alucinaciones, deberá luchar contra las trampas de su mente para resolver el enigma que aparece en forma de cadáver congelado a la puerta de su cueva. La hija del artista y un conocido fotógrafo que retrata jóvenes ensangrentados con alas de ángeles participan en la intriga de un thriller basado en la novela de George Dawes Green, muy vendida en EE.UU. en 1994, y publicada en España bajo el título El ermitaño del parque (Grijalbo).

Llega con tres años de retraso la tercera película de Kasi Lemmons (San Luis, Missouri, 1961), actriz antes que directora, que ha rodado el guión elaborado por el propio autor de la novela, que en su afán de síntesis, abre demasiadas tramas y conflictos, sin lograr que se despierte interés por ninguno. Samuel L. Jackson (Pulp fiction) compone relativamente bien -demasiados tics- un personaje mal dibujado, aunque en la novela pueda resultar atractivo. La dirección artística inserta unas secuencias oníricas con un cierto toque neogótico gaudiniano, que en su feísmo poco tienen que ver con la fascinación del arquitecto catalán por los ángeles.

Como thriller, la película -muy larga- no carbura, está falta de ritmo. Como reflexión sobre el arte y el delirio, la transgresión provocativa y la estética del mal es un pedaleo bastante vulgar.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Amelia Vincent
  • Montaje: Terilyn Shropshire
  • Música: Terence Blanchard
  • País: EE.UU.
  • Año: 2004
  • Distribuidora: Manga
Suscríbete a la revista FilaSiete por sólo 32€ al año
Reseña
s
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor