Venus: Perdido el tono

El gran problema de Venus es que alguien acuda a verla confiando en su presentación y espere encontrarse con una «divertida y cariñosa historia acerca de jóvenes y mayores» o «el delicioso romance entre el deseo adulto y la alegre despreocupación de la juventud».

Venus no es exactamente eso, aunque a ratos lo intente no es más que la historia de un viejo verde bastante degenerado y de una joven muy procaz y casi igual de degenerada, capaz de venderse por un tatuaje. Aunque entonces estaríamos hablando de un subproducto destinado a una estantería especial de los ya casi inexistentes vídeo-clubs, cosa que Venus intenta evitar.

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Entre un extremo y otro el del drama tipo «el amor no tiene edad» y la comedia erótico escabrosa bandea una película que pierde el tono, para no encontrarlo nunca, pasados los siete primeros y deliciosos minutos.

En estos primeros minutos, y en algunas breves escenas, se atisba la buena película que Roger Michell (Nothing Hill) hubiera podido rodar: impecable diseño de producción, buenos actores (Peter O’Toole, nominado a un Oscar, a pesar de su lastimoso personaje) e incluso algunas reflexiones sobre el placer, la muerte o la fama que podrían haber dado juego.

Sin embargo, por culpa del pobre guión del londinense de origen paquistaní Hanif Kureishi (The mother, Intimidad), a todos estos elementos les rodea una impostura en el dibujo de los personajes y las tramas, que hacen imposible que el espectador medianamente inteligente se crea nada de lo que le están contando y sobre todo cómo se lo están contando.

Venus no deja de ser una triste historia de corrupción de dos seres humanos que se utilizan -a veces de forma muy burda- con ropajes de comedia romántica y, esto, por muy bien que estén los actores y muy bonita que sea la fotografía, es difícil de tragar.

Aunque siempre habrá gente a la que le parezca muy emotivo que un anciano muera -lejos de su familia y acompañado de su último capricho- después de haberse entregado a dos sutiles placeres: oler un pescuezo y meter el dedo gordo del pie en el agua helada del mar. Esto es lo que la película llama una buena muerte. Tengo mis dudas: aunque estoy seguro que mi perro firmaría por ella.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Haris Zambarloukos
  • Montaje: Nicolas Gaster
  • Música: David Arnold, Corinne Bailey Rae
  • Duración: 96 min.
  • Público adecuado: +18 años (XD)
  • Distribuidora: Golem
  • Reino Unido, 2006
  • Estreno: 23.2.2007
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