El candidato

Crítica de la película

Se consolida la crisis de uno de los directores norteamericanos más interesantes de la primera década del siglo

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· Crítica de El candidato: Es tan plano el relato de esta película que, por momentos, tienes la sensación de que el director ha perdido el interés por la historia que está contando.

¿Y qué?

Gary Hart era un tipo de 40 años, un abogado que había logrado un puesto como senador por Colorado en 1975 y se postulaba para ser el oponente demócrata del republicano Bush, vicepresidente con Reagan, en las elecciones presidenciales de 1988.

El candidato adapta una novela que cuenta la renuncia de Hart a la candidatura en 1987. El Miami Herald reveló que Hart mantenía una relación sexual con una modelo. Hart se negó a dar relevancia política a ese hecho.

La película de Reitman es la confirmación de que ha perdido la soltura y el talento de las producciones que firmó en la primera década del siglo (Gracias por fumarJuno y Up in the Air). Aburrida e insignificante, es como una bebida con gas que lo ha perdido por completo. Es tan plano el relato que, por momentos, tienes la sensación de que el director ha perdido el interés por la historia que está contando y llega al final porque había que terminar lo que se había empezado.

Los intentos por lograr que resulte interesante el trabajo del equipo de campaña de Hart, su espectral esposa (interpretada por una gran actriz, Vera Farmiga), los cínicos directivos de varios periódicos, el ambiente de los reporteros que cubren la campaña de Hart fracasan uno tras otro. La película es mediocre como fábula política, como retrato del sistema electoral, como denuncia del periodismo buitre, como retrato de un perdedor que podía haber ganado. El rótulo final, con su pretensión de justificar casi dos horas de secuencias anodinas, hace que el espectador se pregunte: “¿y qué?