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Ötzi, el hombre del hielo

Crítica de la película

El alemán Randau ficciona la vida y la muerte del hombre muerto hace casi 5.300 años, cuyo cadáver momificado se encuentra en el Museo Arqueológico de Tirol del Sur en Bolzano

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Ötzi, el hombre del hielo

· Una película bien fotografiada, ambientada e interpretada. El guion es elemental, pobre, tosco. Endeble resulta como ficción y, también, como híbrido didáctico susceptible de proyecciones en museos y centros culturales.

Cazador cazado

19 de septiembre de 1991. Un matrimonio de alpinistas alemanes encuentra en un glaciar en los Alpes, a 3.200 metros de altura, un cadáver momificado. Los estudios realizados en la Universidad de Innsbruck revelaron que se trataba de un cazador de la Edad del Cobre (Calcolítico) que había muerto de un flechazo que le impactó en la espalda, tras haber combatido con otros hombres, en el año 3.255 antes de Cristo.

El director de la película ha imaginado la historia de Ötzi, llamado así por el valle de Ötz, la zona en la frontera de Austria con Italia donde yacía el hombre de 46 años, 1’59 de estatura y 50 kilos de peso.

El director alemán Felix Randau rueda en bellas localizaciones un guion que imagina la vida y la muerte de este hombre. Al optar por la ficción, Randau renuncia a la fascinante historia de las investigaciones biomédicas y forenses realizadas y de la curiosa disputa entre Austria e Italia por dilucidar a qué país pertenecía el lugar donde yacía el cazador (http://www.iceman.it). La tesis del asesinato y de la venganza sirven a Randau para tramar una historia en la que se aventura una religiosidad en torno a un objeto numinoso, rituales mortuorios y la vida cotidiana de pequeñas agrupaciones de cazadores, agricultores y ganaderos, con estructuras primitivas de organización familiar y liderazgo.

Las opciones narrativas de Randau son comprensibles (los personajes tienen un lenguaje de rugidos elementales que no hace falta subtitular), la estructura de un viaje en el que acompañamos al personaje no está mal. Lo que sorprende es que introduzca, con una simpleza llamativa por la falta de matices (de contrapuntos), la tesis contemporánea de algunos activistas: el macho dominador y violento, la mujer florero, la religión como generadora de guerras y ansias de poder, la liberación de la creencia en lo trascendente contemplado como un yugo maléfico que se arroja lejos… Son clichés de garrafón.

Una película bien fotografiada, ambientada e interpretada. El guion es elemental, pobre, tosco. Endeble resulta como ficción y, también, como híbrido didáctico susceptible de proyecciones en museos y centros culturales (el Museo Arqueológico de Tirol del Sur en Bolzano está implicado en el proyecto). Sobra una boba y desagradable concesión naturalista en la mostración de una unión sexual y de una violación criminal, que desprecia la inteligencia del espectador y puede resultar desagradable para muchos espectadores. Estamos en lo de siempre: se puede contar todo, pero hay formas y maneras de contarlo.

Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor