Queridos camaradas: Silencio, sobriedad y desilusión en la Rusia soviética

· Crítica de Queridos camaradas | Estreno 9 de julio de 2021.
· La película ha tenido un largo recorrido por festivales, alzándose con el Premio Especial del Jurado en Venecia y entrando en la Shortlist de la 93ª edición de los Premios Oscar en la categoría de mejor película internacional.

Ya desde los créditos, Queridos camaradas nos sumerge en las profundidades de la propaganda soviética. El himno de la URSS suena en la radio y parece el encargado de despertar a la tranquila ciudad de Novocherkassk. Konchalovsky (hijo, por cierto, del poeta que puso letra al himno soviético) nos transporta a la censura, los discursos ideológicos y los silencios temerosos mediante la fotografía en blanco y negro y una mirada más austera y fría que la de Paraíso (2016).

Queridos camaradas nos presenta a Lyudmila, miembro del partido comunista local y firme defensora del régimen, en un evento que le hará cuestionar sus creencias y principios: la masacre de Novocherkassk de junio de 1962. Lyuda defiende al gobierno y al partido ante cualquier crítica y prorrumpe en feroces reprimendas ante los trabajadores que inician una huelga. Somos testigos de la violencia del gobierno contra el pueblo desde la asepsia de funcionarios y militantes del partido. Los eventos recuerdan a la gran propaganda soviética de Eisenstein en La huelga (1925) o El acorazado Potemkin (1925), pero Konchalovsky disecciona la violencia sin dramatismo heroico.

La película ha tenido un largo recorrido por festivales, alzándose con el Premio Especial del Jurado en Venecia y entrando en la Shortlist de la 93ª edición de los Premios Oscar en la categoría de mejor película internacional. Y, aunque la cinta podía haber brillado más con un guion menos aséptico y neutral (y sin un juego absurdo de desnudos que no aporta absolutamente nada narrativamente), el gran ganador en festivales ha sido su director. A sus 83 años, Konchalovsky retrata el pasado de un país que busca y cuestiona su identidad. La fotografía en blanco y negro ofrece un lienzo sobrio en el que Yuliya Vysotskaya (actriz habitual en el cine del director) se sitúa en el foco de atención, encarnando a un personaje dividido entre sus creencias políticas y la preocupación por su familia.

La película puede resultar un tanto gris para el espectador occidental, acostumbrado a retratos históricos que categorizan la historia en blanco y negro. El director, afirmó, buscaba rendir homenaje al pueblo soviético de la posguerra, «a su pureza y también a la trágica disonancia que siguió al momento en el que se hizo patente lo diferentes que eran los ideales comunistas de la realidad que los rodeaba». Queridos camaradas evidencia las sombras, pero mancha las luces. Una obra interesante y sólida que muestra las bambalinas del escenario de la propaganda soviética desde la desilusión.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Andrey Naydenov
  • Montaje: Karolina Maciejewska, Sergey Taraskin
  • Diseño de producción: Irina Ochina
  • Vestuario: Dmitriy Andreev, Konstantin Mazur
  • Duración: 116 min.
  • Público adecuado: +18 años (X)
  • Distribuidora: Vercine
  • Rusia (Dorogie tovarishchi), 2020
  • Estreno: 9.7.2021
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Reseña
s
Profesora universitaria. Doctora en Comunicación Audiovisual con una tesis sobre la representación cinematográfica de la memoria personal en la ficción y el documental