Partir: Y otra vez Madame Bovary

Suzzane tiene unos 40 años, vive cómoda y aburridamente en el sur de Francia con su marido médico y sus dos hijos adolescentes. Decide sacudirse la modorra retomando su trabajo como fisioterapeuta. El marido, displicente, accede al capricho y le habilita una consulta en su lujosa casa. Para ello contrata a Iván, un emigrante catalán, del que Suzzane se enamorará apasionadamente, hasta el punto de romper con todo.

Formada en la televisión, Catherine Corsini empieza poco a poco a labrarse una carrera cinematográfica de cierto prestigio en Francia (La nueva Eva, La Répétition, Les Ambitieux…). Con Partir, sin embargo, no parece progresar en la línea más adecuada. Correctamente rodada, sin excesos, con ese ritmo lento y realista del producto típico francés, aborda una historia repleta de lugares comunes. No hay nada nuevo en esta historia basada en el cliché, tan francés, de la burguesa que descubre la pasión en la mediana edad y se lanza al vacío. Corsini resuelve el enésimo ‘caso Madame Bovary‘ con una apología de la infidelidad matrimonial.

Los planos amplios -incluso algún exterior bucólico-, el romanticismo y el sexo explícito acompañan las escenas de la protagonista con su amante. Los planos cerrados, el lujo vacío y la cordial frialdad -que se irá trasformando en irrespirable intolerancia- subrayan las relaciones conyugales, sobre todo en la casa, que termina pareciendo una especie de cárcel de lujo. Los actores cumplen con creces, especialmente Kristin Scott Thomas y el prolífico Sergi López, que el año pasado rodó seis películas.

Los trabajos de Scott Thomas y López, por encima de la película.

El cliché del argumento, puro lugar común.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Agnès Godard
  • Montaje: Simon Jacques
  • Música: Varios
  • Duración: 85 min.
  • Público adecuado: +18 años (X)
  • Distribuidora: Golem
  • Francia, 2009
  • Estreno: 13.11.2009
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