El ocaso del samurái: Una sencilla pero rotunda obra maestra

El veterano realizador Yoji Yamada (Osaka, 1931) ofrece una sencilla y apasionante obra maestra, candidata al Oscar en 2004 y ganadora de 12 de los 14 premios concedidos en 2003 por la Academia japonesa. Termina el siglo XIX y Japón se moderniza, con una paulatina decadencia de la rígida estructura feudal y, especialmente, de la casta de los samuráis, guerreros al servicio de los clanes que se disputaban el poder. En una aldea del norte del país, la zona más pobre, un antiguo samurái de bajo rango, malvive como contable. Ocaso, como le han apodado despectivamente sus compañeros de oficina, es viudo y tiene a su cargo dos niñas y a una madre senil. Cuando regresa del trabajo, hace jaulas para insectos y cultiva un pequeño huerto.

Un guión magistral (que adapta tres novelas del profesor y periodista Shuehei Fujisawa) y una ejemplar realización explican que el espectador asista a una historia de 129 minutos en los que no hay un sólo desfallecimiento. Se logra el ritmo perfecto -muy ameno, cosa bastante de agradecer en el cine asiático, porque con el debido respeto, Kurosawa es un genio pero con frecuencia es un plasta- que propicia el lucimiento de un reparto poderoso, presidido por Hiroyuki Sanada (al que vimos en El último samurái -aquella película anodina y mediocre si la comparamos con esta maravilla-). Quien piense que el cine de samuráis no daba para más se llevará una monumental sorpresa. Si Kitano, para hablar de un tema similar, empleó un registro rompedor en la apasionante Zatoichi, Yamada opta por un clasicismo crepuscular y logra una película tierna y dura, realista y poética, con una puesta en escena y una fotografía de gran inteligencia, que tiene una intensidad lírica verdaderamente arrolladora. La música es muy apropiada y el montaje milimétrico.

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Hay secuencias como la del combate en la casa o la de la llegada de las niñas a la escuela de una perfección narrativa muy infrecuente. Cine bellísimo, hondo pero muy ágil, de un anciano y prolífico director -su primera película es de 1961- que ostenta el récord de películas dentro de una saga, nada menos que 48.

En breve, llegará a España Kakushi-ken: oni no tsume, la última película de Yamada, otra obra maestra estrenada en 2004 con magníficas críticas. Como puede observarse las películas japonesas llegan con retraso. El ocaso del samurái se estrenó en Japón…¡en noviembre de 2002!

Ya puestos, más noticias sobre cine japonés, siempre tan tardón, a veces tan esperado: la última maravilla animada de Hayao Miyazaki, Hauru no ugoku shiro (Howl’s moving castle, es el título para EE.UU.), se estrenará en España el próximo 8 de julio.

Ficha Técnica

  • País: Japón (Tasogare seibei, 2002)
  • Fotografía: Mutsuo Naganuma
  • Montaje: Iwao Ishii
  • Música: Isao Tomita
  • Distribuidora: Notro
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Reseña
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor