Sin tregua

David Ayer logra su mejor película, un duro relato del día a día de dos honestos policías de un barrio de Los Angeles.

Guión: David Ayer   Roman Vasyanov  Montaje: Dody Dorn   David Sardy   Jake Gyllenhaal, Michael Peña, Anna Kendrick, Natalie Martinez, America Ferrera  Distribuidora: Avalon   104 minutos  Mayores de 18 años (V+XD+)

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EE.UU. (End of watch). 2012. Estreno: 5/12/2012.

Coche patrulla

“Cuando un agente termina su turno, anota los da­tos del día en un libro de registro: ‘Aquí código seis, he­mos detenido a un sujeto, arrestado a un sospecho­so…’ Lo último que escriben es ‘EOW’ (End of Watch, que determina el final de su jornada laboral) y la hora. Los policías veteranos te dirán que solo hay una cosa que hay que hacer sin falta al acabar el turno, y eso es el EOW. Después, ya puedes irte a casa. Si no vuelves a casa, también lo llaman End of Watch”.

Así describe David Ayer el procedimiento cotidiano que da título, conflicto, materia dramática y punto de vis­ta a su película, que para mi gusto es la mejor de su carrera como guionista y director. Ayer habla de un asunto cercano que conoce bien, porque se crió en las calles de la zona de Los Angeles, South Central, don­de se desarrolla la historia: como el policía que interpreta Jake Gyllenhaal, el director de 44 años pasó por los Marines y tuvo cerca las bandas de delincuencia organizada que aparecen descritas en este largometraje.

El procedimiento y la cotidianidad son claves muy im­portantes en una película que apela a la grabación ca­sera (uno de los policías hace un reportaje con una cá­mara sujeta al bolsillo de la camisa) para lograr al­go pa­recido a un docudrama con resultados interesantes, bas­tante más que los logrados en Training Day, la pelí­cu­la escrita por Ayer y dirigida por Antoi­ne Fuqua.

Porque Training Day fue una cinta más sobre corrupción policial mientras que End of Watch es un relato mu­cho más elaborado, adulto y mucho más ameno: aun­que parezca increíble se agradece un relato sobre po­licías honestos, porque la infinita mayoría lo son. Ayer ha declarado que temía encasillarse como director tras dirigir dos películas como Vidas al límite y Due­ños de la calle, y escribir los guiones de S.W.A.T.: Los hombres de Harrelson y Dark Blue, pero que decidió cam­biar la perspectiva y retratar a dos policías de a pie, digamos que convencionales. Para entendernos, Ayer se separa de James Ellroy, al que ha adaptado va­rias veces.

Los personajes de End of Watch están bien construidos y sus contrapesos femeninos tienen carisma y autenticidad (aunque resulte ridícula la insistencia en las bromas e historietas con contenido sexual de las que está sembrado el guión, que llegan a resultar agotadoras, y en el caso de algunas secuencias, torpes y con­traproducentes).

Ayer comienza la cinta de forma espléndida, la de­sa­rrolla bien y la cierra como buenamente puede. Su pe­lícula, áspera y brutal casi siempre, divertida a ra­tos, íncómoda pero cercana, tiene en Peña y Gyllenhaal a dos actores en los mejores registros de su ca­rrera, que ayudan a David Ayer a subir un par de es­calones o incluso tres como guionista y realizador.

Alberto Fijo

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor