Un asunto real

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Arcel dirige con pulso firme un intenso, cuidado y duro drama sobre las miserias de la monarquía danesa en el siglo XVIII. *** ½

 Nikolaj Arcel  Guión: N. Arcel, Rasmus Heisterberg   Rasmus Videbaek  Montaje: Mikkel E.G. Nielsen, Kasper Leick   Cyrille Aufort, Gabriel Yared   Mads Mikkelsen, Alicia Vikander, Mikkel Boe Følsgaard, Trine Dyrholm, David Dencik  Distribuidora: Golem   137 minutos  +18 años (X)

Dinamarca. Suecia. República Checa.
(En kongelig affære). 
2012. 
Estreno: 1/3/2013

Lecciones de historia

Hay episodios históricos que reúnen ingredientes idó­neos para una buena película y éste del reinado de Chris­tian VII de Dinamarca es uno: juegos de poder, pa­sión, locura, celos, sueños, ideales, todo bajo el claroscuro del paso del Antiguo Régimen a la Ilustración. Con­fieso que no conocía este periodo del país nór­dico, y al terminar la película corrí a documentar­me para ver si era creíble. Y parece que sí.

Llama la atención que solo se haya llevado en una oca­sión al cine la vida del demente monarca que fue in­capaz de ejercer tanto sus tareas de gobierno como las propias de su matrimonio con Carolina Matilde de Ha­nno­ver, hermana del rey de Inglaterra. Am­bas los dejó de facto… en manos de su mé­dico personal, el alemán Friedrich Struensee, que encar­na el pensamien­to ilustrado y la salvación por el amor.

El cine danés nos tiene acostumbrados a buenas producciones y Un asunto real lo es. Lars von Trier colabora como productor ejecutivo, aunque apenas se nota su impronta, y Nikolaj Arcel, guionista de Los hombres que no amaban a las mujeres y realizador de Truth about men, dirige con pulso firme este drama político-amo­roso de corte clásico, sin que en ningún momento de­caiga el interés.

La historia está contada a partir de la dolorosa carta que Carolina Matilde de Hannover escribe a sus hijos des­de el destierro, por medio de largos flashbacks don­de conocemos la llegada de la princesa de 15 años, su infortunado ma­trimonio, su soledad e infelicidad ante las excentri­ci­dades y vicios del esposo, obsesionado con el sexo, el deslumbramiento ante las atenciones del idea­lista Struensee… y todo lo que sucede a partir de ese momento hasta el desenlace final. Es de agrade­cer que, pese a estar basado en la novela erótica Prinsesse af blodet, publicada por Bodil Steensen-Leth en 2001, la trama no se centre exclusivamente en la re­lación de los amantes y refleje también sus esfuerzos por conseguir la liberación, salud y progreso del pueblo.

La ambientación, la fotografía, la puesta en escena, tanto en las calles llenas de miseria como en la ostentosa corte, son magníficas. Vikander y Mikkelsen es­tán correctos, pero algo inexpresivos. Los veremos más acertados en Anna Karenina y The Hunt, respectivamente.

A Trine Dyrholm (Amor es todo lo que nece­si­tas), que aquí tiene un papel secundario, siempre da gus­to verla, pero quien brilla es Mikkel Boe Følsgaard, actor de series de televisión poco conocido, que es­­tá sensacional en su papel de monarca esquizofréni­co. Ganó el Oso de Plata a la mejor interpretación masculina en la Berlinale. La película recibió también el Oso de Plata al mejor guión.

Un asunto real es una triste historia de una ilusión trun­cada, con realismo histórico, aunque con una visión idealizada de la Ilustración como pe­riodo luminoso y sin apenas sombras.

Cristina Abad

Web oficial de la película