Las voces de la noche

Buen trabajo de Salvador García Ruiz. Como suele ocurrir en los escritos de la Ginzburg, cada personaje, incluso el que al principio parecía casi telón de fondo, tiene su propia e interesante historia

Las voces de la noche

Las voces de la noche: Malinconía da morire

¡Tremenda, tremenda película! No conozco esta novela de Natalia Ginzburg. Que, por cierto, es más exacto «palabras» que «voces en la noche»: en esta narración no se dan voces, sino que se dicen palabras, palabras de la noche; y si refiriera a que se oyen voces, dejan de ser voces, pues se entienden: son palabras.

A través de otros libros de esta autora italiana se reconoce muy bien su estilo en el magnífico guión de Salvador García. No es inmensa la diferencia entre la cultura italiana y la española; pero la transposición a un pueblo del norte ibérico es perfecta. Como perfecto es el sucederse fílmico de las imágenes, con una cadencia lenta, como del gotear espaciado de las tejas musgosas, tras la lluvia. No sólo es mérito del montaje, sino que cada secuencia está impregnada de esa amarillenta desgana de vivir, una honda tristeza aparentemente inmotivada. Aparentemente, porque no hay nada que desaliente tanto como una mala conciencia…

El lugar: un pueblo del norte de España en los años cincuenta. Los interiores, las calles y el paisaje han sido recogidos por una fotografía del todo unitaria con el espíritu de la historia y de sus personajes… ¡Qué tristeza! Él es el chico rico del pueblo, hijo del dueño de la fábrica, solitario, perezoso, vacío, y ella es la hija de un empleado importante de la fábrica. Por el qué dirán se citan en la ciudad vecina, en un piso que él ha alquilado, aunque ella en el fondo no quiere eso, sino casarse. Él, al fin, aburridamente, accede. Pero…

Detrás de este «pero» está el resto de la historia, que no debo contar: además, como suele ocurrir en los escritos de la Ginzburg, cada personaje, que al principio parecía casi telón de fondo, tiene su propia e interesante historia, que se nos cuenta también. Vamos atrás y adelante en el tiempo, y de uno a otro. Buen trabajo el del director de cine en ese movimiento espacial y temporal.

Recuerdo la espléndida Mensaka, de Salvador García. No es extraño que haya alcanzado casi una maestría en estas «voces de la noche». Los actores -especialmente las actrices: Laia Marull, Vicky Peña, Malena Alterio, Paloma Paso Jardiel y todas las demás- transmiten una sobrecogedora verdad, o bien asumen una aplastante mentira. No es el pueblo el que da tristeza, es el desamor del alma.

Salvador García Ruiz ha mostrado sus sobresalientes dotes de escritor y director cinematográfico, pero, ¿por qué se ha decidido por una tan encarceladora tristeza?


Las voces de la noche (2004)

País: España Dirección y Guión: Salvador García Ruiz, basado en la novela «Las palabras de la noche», de Natalia Ginzburg Fotografía: Teo Delgado Montaje: Carmen Frías Música: Pascal Gaigne Intérpretes: Laia Marull, Vicky Peña, Tristán Ulloa, Malena Alterio, Álvaro de Luna, Paloma Paso Jardiel Distribuidora: Columbia Tristar

Reseña Panorama
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