My blueberry nights: American way of (sad) life

Estrenada en la sección oficial de Cannes en mayo de 2007, la novena película del director chino llega a España con un retraso verdaderamente difícil de entender. Kar-Wai ha rodado en Estados Unidos con un brillante reparto norteamericano y la colaboración en el guión de Lawrence Block, un anciano escritor norteamericano, autor de novelas de crímenes. La historia sigue los pasos de una joven que ha sufrido un revés afectivo y va tropezando con otros damnificados, el dueño de un bar, un policía alcohólico y una jugadora de cartas.

My blueberry nights es una cinta con evidentes problemas narrativos, Kar-Wai no se lo ha debido poner fácil a su montador y diseñador de producción William Chang que no logra acercarse a los resultados excepcionales logrados (en buena medida a base de tijeretazos) en In the mood for love. La película tiene todas las constantes del cine previo de Kar-Wai, un director tremendamente situacional, capaz de lograr momentos inspiradísimos, pero muy poco dotado para hacer progresar una historia y administrar sus resortes dramáticos.

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Verdaderamente hay mucho sabor en el especiado cine de Kar-Wai, muy bien iluminado y con una planificación de un intenso magnetismo melancólico, que se refuerza con una música evocadora y desleída, que resbala por la relojería de los corazones rotos, al tiempo ralentizado de los sentimientos defraudados y las pasiones que se apagan. Pero en esta película el encanto va y viene, no se crea una atmósfera sostenida. No hay esa fascinación de la puesta en escena y el vestuario, de la danza de cuerpos y almas, que existían en In the mood for love. Es como si las precisas herramientas orientales que usa Kar-Wai para armar thrillers amorosos no fueran las adecuadas para montar esta historia de soledades según los patrones del american way of (sad) life.

En el reparto brilla la contundencia de una estrafalaria Natalie Portman y te preguntas cada 10 minutos por qué participa Norah Jones, que se estrena como actriz, con un papel protagonista de gorrión mojado, por otra parte demasiado rígido. Lo de Jude Law tampoco tiene mucha lógica, con un personaje mal desarrollado, mal administrado y muy discretamente interpretado.

Hay un segmento verdaderamente flojo. Lo protagonizan un muy poco creíble David Strathairn y una voluptuosa y bellísima Rachel Weisz, que deja turulatos y desconcentrados -vaya si se nota- a Kar-Wai, al iraní Khondji, al chico del catering… En general, hay unas arritmias muy severas, con unos rótulos que intentan remediar lo irremediable.

Por otra parte es absurdo rodar en siete ciudades una película tan hermética, con unos exteriores tasados y de bajo rendimiento, en beneficio de innumerables secuencias en cafeterías rodadas con unas forzadas estrechuras que bordean el manierismo y tienen más de inercia, que de justificación argumental. La música ha perdido precisión y suena más enlatada y decorativa, menos esencial.

Kar-Wai se confiesa más escritor que director y no le falta razón. My blueberry nights no es una mala película y no tengo ninguna duda en animarles a que la vean, pero a Kar-Wai se le puede pedir más que momentos sublimes (hay un par de ellos) y detalles (las tartas que no gustan, las llaves olvidadas, las cartas devueltas, la factura impagada) de esos que tanto entusiasman a sus valedores.

Será interesante ver como se reinventa Kar-Wai en su próxima película, La dama de Shanghai, de vuelta a su ciudad natal.

Ficha Técnica

  • Hong Kong, China, Francia, 2007
  • Darius Khondji
  • William Chang Suk Ping
  • Ry Cooder
  • Vértigo
  • 111 minutos
  • Jóvenes
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Reseña
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor